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martes, 20 de noviembre de 2012

448. SEVILLA** (CXXX), capital: 10 de octubre de 2007.

869. SEVILLA, capital. Interior de las Reales Atarazanas.

SEVILLA** (CXXX), capital de la provincia y de la comunidad: 10 de octubre de 2007.
   Las Atarazanas.
   Los musulmanes mantuvieron una industria de construcción de barcos cuyo edificio principal debía encontrarse más o menos por aquí. Sobre su solar, el rey Alfonso X ordenó la construcción de unas nuevas atarazanas con el objeto de surtir de naves la armada castellana. Fue este un edificio descomunal que se extendía por buena parte del Arenal. Tuvo diecisiete naves alineadas perpendicularmente al río y su actividad fue muy importante durante bastante tiempo. Con posterioridad, la actividad decae y el edificio pasa a tener distintos usos, a veces simultáneos, como lonja de pescado y fábrica de salazones, almacén de todo tipo de mercancías y aduana. En el siglo XVIII fue ocupado por la Real Maestranza de Artillería, que tuvo aquí un cuartel. Antes, ya se había utilizado un buen trozo para la construcción de la iglesia de San Jorge y del hospital de la Caridad y, mucho más tarde, la Delegación de Hacienda, hoy Agencia Tributaria, en la calle Tomás de Ibarra.
   En la actualidad quedan en pie siete naves originales, que han sido restauradas tras la clausura del cuartel, aunque, en parte, prosiguen las excavaciones en busca de los verdaderos orígenes del edificio, que podrían remontarse a la época de los romanos. El aspecto del recinto sobrecoge por la magnitud de las naves, así como por la de los arcos y pilares que las sustentan, todos de ladrillo visto, lo que prueba la influencia mudéjar de la construcción.

Enlace a la Entrada anterior de Sevilla**:
441. SEVILLA** (CXXIX), capital: 4 de octubre de 2007.

sábado, 3 de noviembre de 2012

431. MONASTERIO DE SANTA MARÍA DE MORERUELA* - Granja de Moreruela (I), Zamora: 18 de septiembre de 2007.

1. MONASTERIO DE SANTA MARÍA DE  MORERUELA - Granja de Moreruela, Zamora. Restos de la igl. del mon. 

2. MONASTERIO DE SANTA MARÍA DE MORERUELA - Granja de Moreruela, Zamora. Ábside desde el interior de la igl. del mon..

3. MONASTERIO DE SANTA MARÍA DE MORERUELA - Granja de Moreruela, Zamora. Cabecera de la igl. del mon. desde el exterior.

MONASTERIO DE SANTA MARÍA DE MORERUELA* - Granja de Moreruela (I), provincia de Zamora: 18 de septiembre de 2007.
   Las solitarias y casi abandonadas ruinas de Moreruela, de las más impresionantes entre las románicas que se mantienen en pie en España, son un aldabonazo en la conciencia, cuando menos cultural, de cada visitante.
   Desde Granja de Moreruela, un desvío perfectamente señalizado, a la derecha de la carretera, permite llegar a las ruinas del monasterio de Santa María de Moreruela*, situadas en un apacible, solitario y a veces pantanoso paraje (el Esla está muy cerca), en el interior de una finca particular. En septiembre de 1993 la Junta de Castilla y León expropió las ruinas con el proyecto de restaurarlas.
   Este antiguo monasterio cisterciense, refundado en el siglo XII a partir de uno de los centros conventuales que los santos Froila y Atila crearon en la zona de Tábara en tiempos de Alfonso II (finales del siglo IX), fue uno de los más destacados focos medievales del Císter en España, y se mantuvo vigente hasta que la Desamortización de Mendizábal forzó su abandono y aceleró su destrucción. Pese a todo, la contemplación de sus ruinas, inmersas en una agradable vegetación y pacíficamente habitada por cigüeñas y otras aves, es una experiencia del todo recomendable que, además, todavía permite valorar la importancia artística de la obra.
   La iglesia, cuya construcción data de finales del siglo XII y primer tercio del siglo XIII, sigue el modelo del Cluny, mezclando lo románico y lo gótico con sobriedad en la decoración. Tan sólo en el muro meridional, recorrido por contrafuertes y con sencillas ventanas en sus diversos tramos, se conserva casi en su totalidad, coronado por una arquería de ladrillo y mampostería de factura posterior (siglo XV). Se conservan también el alto lienzo del brazo meridional del crucero, en el que se abre un gran rosetón abocinado, y fragmentos abovedados del lado septentrional coronados por una espadaña más tardía.
   Pero lo realmente extraordinario de lo que queda en pie, digno de una detenida contemplación tanto en su interior como en su exterior, es la cabecera**, formada por una armónica superposición de tres niveles: el primero está compuesto por siete pequeños ábsides con planta de herradura, el segundo por la girola poligonal que rodea el ábside central y se cierra con ojivas, mientras que el tercero se corresponde con el gran ábside de la Capilla Mayor, alzada interiormente sobre ocho poderosas columnas en semicírculo que sustentan arcos apuntados, sobre los cuales se abren esbeltos ventanales y, más arriba, se eleva una bóveda de cañón.
   Paseando o casi escalando entre las ruinas, al norte de la iglesia pueden verse también restos de las dependencias monacales, tales como un ala del claustro, que fue remodelado en el siglo XVII, la sacristía, la sala capitular con ventanales cegados, una fuente con escalera de acceso y, algo más apartada, una estancia rectangular dividida en seis tramos abovedados por dos gruesos pilares cruciformes con columnas adosadas, y que algunos identifican con el refectorio y otros con la sala de trabajo de los monjes. Llaman poderosamente la atención, a lo largo de todo el recorrido, las numerosas y multiformes marcas de canteros incisas en las piedras.

viernes, 2 de noviembre de 2012

430. TORO* (I), Zamora: 18 de septiembre de 2007.

1. TORO, Zamora, Vista general de la Colegiata.

2. TORO, Zamora. Otra vista de la Colegiata con el ábside en primer término.

3. TORO, Zamora. Ventanal decorado de la Colegiata.

4. TORO, Zamora. Arquería ciega del ábside de la Colegiata.

5. TORO, Zamora. Vista de la Colegiata desde la plaza homónima.

6. TORO, Zamora. Torre de la Colegiata.

7. TORO, Zamora. Cimborrio de la Colegiata.

8. TORO, Zamora. Otra vista del cimborrio de la Colegiata.

9. TORO, Zamora. Portada románica de la Colegiata.

10. TORO, Zamora. Portada lateral de la Colegiata.

11. TORO, Zamora. Pórtico de la Majestad, de la Colegiata.

12. TORO, Zamora. Cúpula del cimborrio de la Colegiata.

TORO* (I), provincia de Zamora: 18 de septiembre de 2007.
   Sobre una despejada y arcillosa meseta que domina un caudaloso recodo del Duero se levanta esta histórica ciudad en torno a su magnífica Colegiata. Sus calles, escenario medieval de batallas y conspiraciones cortesanas, evocan un intenso pasado.
   La visión de la iglesia de Santa María la Mayor, la Colegiata** desde el inmediato paseo del Espolón permite admirar su elegancia y el equilibrio de volúmenes existente entre los ábsides con arquerías ciegas, las naves, el remate octogonal de la torre y, sobre todo, el espléndido cimborrio** de gusto bizantino, rodeado de torrecillas semicirculares, muy semejante al de la Catedral de Zamora y, más aún, al de la Catedral Vieja de Salamanca, en el que se inspira. El templo se construyó entre los siglos XII y XIII, y en él se aprecian dos estilos muy diferenciados. En los inicios, hacia 1160, se empleó una basta piedra caliza tratada según formas muy evolucionadas del románico, mientras que la finalización, hacia 1210, se hizo a base de piedra rojiza trabajada, paradójicamente, según pautas de un románico anterior.
   En la fachada norte, que es la que da a la plaza de la Colegiata, se abre una portada románica con profusión de esculturas. Otra portada más sencilla, se encuentra en el lado opuesto. Sin embargo, la puerta más destacada se abre a los pies del templo, precedida de un atrio abovedado. Es el llamado pórtico de la Majestad**, obra ya decididamente gótica (siglo XIII), y bellamente decorada con gran número de esculturas y relieves polícromos que recrean la Coronación de la Virgen y el Juicio Final. Está siendo objeto de un largo y complejo proceso de restauración.
   En el interior, de tres naves sobre ocho pilares cruciformes y con un crucero coronado por una grandiosa cúpula, se mantiene la paradoja constructiva antes mencionada: mientras que las naves laterales se resuelven con bóvedas protogóticas, en la central, pese a ser posterior, se emplea la bóveda de cañón, propia del románico. Entre las obras de arte que alberga el templo, además de la pintura conocida como La Virgen de la Mosca* y otras joyas que se guardan en la sacristía, tienen gran interés el retablo mayor, la reja del coro y el órgano, todos ellos barrocos; los sepulcros de nobles toresanos, con decoración flamenca del siglo XVI, y una representación escultórica de la Anunciación que curiosamente muestra a la Virgen embarazada.

lunes, 29 de octubre de 2012

426. BENAVENTE (I), Zamora: 17 de septiembre de 2007.

1. BENAVENTE, Zamora. Torre del Caracol del castillo de la Mota.

2. BENAVENTE, Zamora. Una de las portadas de la igl. de Sta. Mª del Azogue.

3. BENAVENTE, Zamora. Tímpano de una de las portadas de la igl. de Sta. Mª del Azogue.

4. BENAVENTE, Zamora. Interior de la igl. de Sta. Mª del Azogue.

5. BENAVENTE, Zamora. Portada principal de la igl. de San Juan del Mercado.

6. BENAVENTE, Zamora. Puerta de San Juan de la igl. de San Juan del Mercado.

7. BENAVENTE, Zamora. Interior de la igl. de San Juan del Mercado.

8. BENAVENTE, Zamora. Nave central de la igl. de San Juan del Mercado. 

9. BENAVENTE, Zamora. Portada del Hospital de la Piedad.

BENAVENTE (I), provincia de Zamora: 17 de septiembre de 2007.
   Alzada sobre un altozano próximo a la confluencia de los ríos Esla y Órbigo y dominando la amplia vega de éste último, el núcleo más populoso de la provincia zamorana, tras la capital, ha basado históricamente su desarrollo en su situación de cruce de caminos entre la meseta y las tierras gallegas, leonesas y asturianas.
   Sin duda el monumento más representativo de Benavente, y lugar idóneo para iniciar la visita, es el castillo de la Mota. Se levanta en la parte más alta del cerro, desde donde domina la gran vega del Órbigo. Originalmente, fue una fortaleza del siglo XII construida sobre un castro romano. En sus grandes salones se reunieron las Cortes de León. Los condes de Benavente se encargaron de ampliarlo y, según escritos de la época, no había palacio que superase lo allí construido. Desgraciadamente, las tropas francesas e inglesas lo asolaron durante la guerra de la Independencia y después sufrió sucesivos expolios. Hoy, de la vieja fortaleza sólo queda la sólida torre del Caracol*, magnífica construcción gótico-renacentista, de planta cuadrada con elegantes miradores y redondas defensas laterales. Fue erigida a principios del siglo XVI por el quinto conde de Benavente. El interior de su sala principal está cubierto por una hermosa armadura mudéjar, procedente del cercano convento de San Román del Valle. Alrededor se han levantado edificaciones modernas que, junto con la propia torre, acogen las instalaciones del parador Rey Fernando II de León. El entorno se ha convertido en una agradable zona ajardinada, propicia para el paseo.
   No muy lejos del Castillo, en dirección al centro urbano, destaca la iglesia de Santa María del Azogue*, en la parte más alta del casco antiguo. Se inició en tiempos de Fernando II de León, en el siglo XII, y aunque las obras se dilataron hasta el siglo XVI, estilísticamente se encuadra en el románico de transición, con marcadas influencias del arte cisterciense. En el exterior llaman la atención la cabecera compuesta por cinco armónicos ábsides de tamaño decreciente, y las portadas que se abren en los brazos del crucero, con una rica decoración escultórica. La portada occidental es obra posterior y fue reconstruida en el siglo XVIII.  En el interior, de planta de cruz latina y tres naves, los ábsides centrales van cubiertos con bóvedas de ojivas, mientras que los dos exteriores se cierran con bóvedas de cañón. Las bóvedas de crucería que se alzan sobre las naves corresponden al siglo XVI. Entre las obras que contiene, destaca el grupo pétreo y policromado de La Anunciación (finales del siglo XIII), con las figuras de la Virgen y el ángel situadas sobre pilares a uno y otro lado del crucero.
   Por la calle del Obispo Regueras se alcanza la Plaza Mayor (o de España), construida sobre pórticos y presidida por el edificio del Ayuntamiento. A su derecha, en una rinconada, queda la iglesia de San Juan del Mercado, supuestamente vinculada en sus orígenes a los templarios y, con seguridad, perteneciente a la Orden Hospitalaria de San Juan. Las obras se iniciaron en 1182, pero, al igual que en el caso de Santa María, tardaron más de cuatro siglos en concluirse. Lo más relevante del exterior, dada la imposibilidad de contemplar la zona absidal, es la llamada puerta de San Juan*, cuyas columnas, de capiteles esculpidos con motivos vegetales y arpías, llevan adosadas figuras de profetas, mientras que en el tímpano está representada la Adoración de los Magos, enmarcada por pequeños -y algo toscos- relieves escultóricos. El templo tiene otras dos portadas, más simples, y sus tres naves, dispuestas en planta basilical, están separadas por pilares cruciformes.
   Finalmente, descendiendo por la calle del General Mola, el hospital de la Piedad, antiguo centro jacobeo y actual asilo de ancianos, es un edificio del XVI con portada renacentista y un elegante patio.

domingo, 28 de octubre de 2012

425. MONASTERIO DE SANTA MARÍA DE CARRACEDO* - Carracedelo (I), León: 17 de septiembre de 2007.

1. MONASTERIO DE SANTA MARÍA DE CARRACEDO - Carracedelo, León. Detalle del conjunto monacal.

2. MONASTERIO DE SANTA MARÍA DE CARRACEDO - Carracedelo, León. Vista del conjunto.

3. MONASTERIO DE SANTA MARÍA DE CARRACEDO - Carracedelo, León. Interior de unas de las dependencias monacales.

MONASTERIO DE SANTA MARÍA DE CARRACEDO* - Carracedelo (I), provincia de León: 17 de septiembre de 2007.
   Desde Cacabelos no debe dejar de visitarse el monasterio de Santa María de Carracedo* que se encuentra a tan sólo 3 km. al sur.
   Fundado por el rey leonés Vermudo II a finales del siglo X, Alfonso VII lo reconstruyó a mediados del siglo XII y lo puso en manos de la Orden del Císter. Vivió a partir de entonces una época de gran esplendor y fueron numerosas las reformas y añadidos realizados en el siglo XIII y del XVI al XVIII. Todavía a finales del siglo pasado se erigió la actual iglesia neoclásica. Pero tras la Desamortización de Mendizábal entró en un proceso de abandono que ha durado hasta nuestros días.
   El conjunto ha sido recientemente restaurado (1991) con gran acierto y soluciones novedosas, como la gran cristalera alzada a los pies de la iglesia. Entre las ruinas del interior son especialmente destacables la sala capitular, buen ejemplo del arte cisterciense (siglo XII), y la llamada cocina de la Reina* que, junto con las estancias palaciegas anexas y la galería-mirador, forma un elegante espacio gótico (siglo XIII).

sábado, 27 de octubre de 2012

424. VILLAFRANCA DEL BIERZO* (I), León: 17 de septiembre de 2007.

1. VILLAFRANCA DEL BIERZO, León. Vista del Castillo-Palacio.

2. VILLAFRANCA DEL BIERZO, León. Detalle de los muros exteriores del Castillo-Palacio.

3. VILLAFRANCA DEL BIERZO, León. Igl. de Santiago.

4. VILLAFRANCA DEL BIERZO, León. Puerta del Perdón de la igl. de Santiago.

5. VILLAFRANCA DEL BIERZO, León. Ábside de la igl. de Santiago.

6. VILLAFRANCA DEL BIERZO, León. Cvto. de San Francisco.

7. VILLAFRANCA DEL BIERZO, León. Portada del Cvto. de San Francisco.

8. VILLAFRANCA DEL BIERZO, León. Retablo mayor de la igl. del Cvto. de San Francisco.

9. VILLAFRANCA DEL BIERZO, León. Artesonado mudéjar de la igl. del Cvto. de San Francisco.

10. VILLAFRANCA DEL BIERZO, León. Capilla de la igl. del Cvto. de San Francisco.

11. VILLAFRANCA DEL BIERZO, León. Interior de la igl. del Cvto. de la Anunciada.

12. VILLAFRANCA DEL BIERZO, León. Panteón de los marqueses en el interior del Cvto. de la Anunciada.

13. VILLAFRANCA DEL BIERZO, León. Exterior de la colegiata de Sta. Mª.

14. VILLAFRANCA DEL BIERZO, León. Vista general de la colegiata de Sta. Mª.

15. VILLAFRANCA DEL BIERZO, León. Puente medieval.

16. VILLAFRANCA DEL BIERZO, León. Fachada de San Nicolás el Real.

17. VILLAFRANCA DEL BIERZO, León. Interior de la igl. de San Nicolás el Real.

VILLAFRANCA DEL BIERZO* (I), provincia de León: 17 de septiembre de 2007.
   La más galaica de las ciudades leonesas, situada en el fértil valle donde confluyen el Valcarce y el Burbia, es una villa señorial crecida en torno a la magnífica calle del Agua.
   Muy cerca del acceso a la ciudad por la N-VI está el castillo-palacio, edificio fortificado de finales del siglo XV con macizos torreones laterales y aún habitado en una de sus partes. De él, a través de la mano de Cristóbal Halftter, han salido inspiradas partituras.
   De frente, una empinada cuesta lleva hasta la iglesia de Santiago*, templo románico (siglo XII) de gran importancia en la ruta jacobea, ya que ante su hermosa puerta del Perdón, enmarcada por cuatro arquivoltas sobre finas columnas con capiteles, los peregrinos impedidos para proseguir la ruta pueden ganar los mismos beneficios espirituales que en Compostela.
   En dirección al centro urbano, enseguida se alcanza la Plaza Mayor, que tiene a la vista, elevado, el convento de San Francisco, tal vez fundado por el santo de Asís. La portada es románica, y la iglesia, del siglo XVII, posee un artesonado mudéjar y destacables sepulcros góticos. Presidiendo la plaza, el edificio del Ayuntamiento, de principios de siglo, comparte la función municipal con las actividades culturales que se realizan en las dependencias, parcialmente restauradas, del antiguo teatro.
   Sería exagerado, aunque no inexacto, decir que Villafranca es ante todo una calle que atraviesa de punta a punta el primitivo núcleo urbano, avanzando a través de una armoniosa sucesión de palacios y casas con balconadas de destacables rejerías y rincones de gran belleza. Sería exagerado, pero queda dicho y la prueba es la calle del Agua**, vía peregrina por excelencia, en la que aún se adivina el ambiente medieval bajo el predominante aspecto renacentista y barroco de sus principales edificios. Hacia la parte central se concentran algunas de las más interesantes construcciones, como el palacio de Torquemada, edificio barroco rematado en sus flancos por airosos y originales templetes, y la contigua casa morisca (número 31), del siglo XV.
   Frente a ellos, la mansión de los Álvarez de Toledo, doblemente blasonada, y un poco más adelante, el convento de San José. Sendas lápidas recuerdan los lugares de nacimiento del novelista romántico Enrique Gil y Carrasco (número 15) y del erudito Padre Sarmiento (número 5).
   Próximo a esta calle, en la Rúa Nueva, está el convento de la Anunciada, levantado en el siglo XVII sobre un antiguo hospital de peregrinos. Posee una interesante iglesia barroca, con portada protegida por un gran arco y un destacable retablo en el interior, además de un panteón de los marqueses que lo fundaron.
   También por la calle del Agua, pero ahora hacia el extremo opuesto, se llega al espacio donde se levanta solitaria la inacabada colegiata de Santa María, construida sobre la anterior abadía de Cluniaco a partir de 1544 por un discípulo de Gil de Hontañón. Su estilo va desde el gótico tardío al herreriano, con elementos platerescos. Detrás de la colegiata se extiende la Alameda, configurada como un jardín de estilo francés.
   De regreso hacia el centro difícilmente pasará inadvertido un caserón de grandes dimensiones y aspecto severo en su traza renacentista y decoración barroca. Es San Nicolás el Real, fundado como colegio jesuítico a principios del siglo XVII y regentado por padres paúles.

jueves, 25 de octubre de 2012

423. LA CORUÑA** (II), capital: 16 de septiembre de 2007.

3. LA CORUÑA, capital. Vista de la Torre de Hércules.

4. LA CORUÑA, capital. Fachada del cvto. de Sto. Domingo.

5. LA CORUÑA, capital. Retablo de Ntra. Sra. del Rosario en su capilla del cvto. de Sto. Domingo.

6. LA CORUÑA, capital. Detalle de Ntra. Sra. del Rosario, del cvto. de Sto. Domingo.

7. LA CORUÑA, capital. Nave central de la igl. del cvto. de Sto. Domingo.

8. LA CORUÑA, capital. Fachada de la colegiata de Sta. Mª del Campo.

9. LA CORUÑA, capital. Una de las portadas laterales de la colegiata de Sta. Mª del Campo.

10. LA CORUÑA, capital. Muros laterales y Torre de la colegiata de Sta. Mª del Campo.

11. LA CORUÑA, capital. Detalle de la portada de la Epifanía de la colegiata de Sta. Mª del Campo.

12. LA CORUÑA, capital. Portada Principal de la colegiata de Sta. Mª del Campo.

13. LA CORUÑA, capital. Fachada de la igl. de San Jorge.

14. LA CORUÑA, capital. Galerías de la Marina.

LA CORUÑA** (II), capital de provincia: 16 de septiembre de 2007.
   Un apresurado paseo por la ciudad nos lleva en primer lugar a un Parque Celta poblado de estatuas, en el que nos encontramos a la Torre de Hércules**, gran faro romano de 58 m. que se ha convertido en el símbolo de la ciudad.
   La esbeltez barroca se plasma en el convento de Santo Domingo, con movida fachada dieciochesca en ángulo con la Casa de la Moneda, y una torre visiblemente torcida. En su interior se abre la capilla del Rosario, donde se venera la patrona de la ciudad.
   La colegiata de Santa María del Campo*, segunda parroquia del burgo medieval, que es obra de transición románica-gótica, consta de tres naves, tres portadas decoradas -por su factura destaca la Epifanía, en el tímpano de la principal- y una torre con remate piramidal.
   La cuesta de San Agustín nos deja frente a la fachada barroca de la ex-jesuítica iglesia de San Jorge, trazada por el gran arquitecto gallego Domingo Antonio de Andrade en 1693 (imaginería en el interior).
   El conjunto de galerías de la Marina* es el más homogéneo y espectacular que de este tipo de construcciones se conserva en España. La Coruña ha sido llamada Marineda (Pardo Bazán) o la ciudad del cristal merced a estos miradores nacidos en el siglo XIX, y considerados por aquel entonces algo indiscretos; aunque el aluminio blanco va sustituyendo a la madera, el gusto por las galerías permanece y los ejemplares abundad por toda la ciudad.

Enlace a la Entrada anterior de La Coruña**:
422. LA CORUÑA** (I), capital: 16 de septiembre de 2007.