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lunes, 22 de febrero de 2010

33. SIGÜENZA* (II), Guadalajara: 19 de julio de 2005.

16. SIGÜENZA, Guadalajara. Puerta del Mercado y Torre del Santísimo de la Catedral.

17. SIGÜENZA, Guadalajara. Portada de la fachada principal de la Catedral.

18. SIGÜENZA, Guadalajara. Bóvedas de la Nave central de la Catedral.

19. SIGÜENZA, Guadalajara. Una de las capillas de la Catedral.

20. SIGÜENZA, Guadalajara. Capilla de la Anunciación de la Catedral.

21. SIGÜENZA, Guadalajara. Portada de otra de las capillas de la Catedral.

22. SIGÜENZA, Guadalajara. Otra portada de capilla de la Catedral.

23. SIGÜENZA, Guadalajara. Una capilla más de la Catedral.

24. SIGÜENZA, Guadalajara. Puerta de San Valero de la Catedral.

25. SIGÜENZA, Guadalajara. Capilla de San Juan y Santa Catalina

26. SIGÜENZA, Guadalajara. Fachada principal de la Catedral.

27. SIGÜENZA, Guadalajara. Vista de las torres de la Catedral.

28. SIGÜENZA, Guadalajara. Otra vista de la Fachada Sur de la Catedral.

SIGÜENZA* (II), provincia de Guadalajara: 19 de julio de 2005.
   Indudablemente el monumento señero de la ciudad es su Catedral, iniciada en el año 1123 por su primer obispo, Bernardo de Agen, al poco de ser conquistada la plaza a los árabes. Para visitarla es necesario acudir al campanero, que es el encargado de guiar a los visitantes con precisas explicaciones durante la hora aproximada que dura el periplo. La obra arquitectónica se prolongó en sucesivas etapas hasta el siglo XV y en lo ornamental hasta el XVIII. Durante la guerra civil de 1936-1939 sufrió importantísimos daños, realizándose después una ardua labor de restauración y reconstrucción. El aspecto general del templo es de gran solidez y fortaleza y denota la doble vertiente religiosa y militar de los obispos que la construyeron. Su estilo general es gótico cisterciense, con elementos románicos de los primeros tiempos en su construcción. La influencia francesa es muy notable y nada extraña, ya que los cinco primeros obispos eran de ese país.
   La fachada principal es la parte más claramente militar, flanqueada por las dos macizas torres iniciadas en el siglo XII y terminadas en el XIV, la de la derecha, y en el XVI, la de la izquierda. Sobre la portada central, muy ornamentada, un relieve colocado en 1713 representa la clásica escena toledana de la Virgen imponiendo la casulla a San Ildefonso; sobre éste, un gran rosetón románico, y rematando la fachada, una balaustrada barroca. La fachada sur se alza sobre la Plaza Mayor y presenta la puerta del Mercado, que da acceso al crucero; es de estilo románico, cerrada por un pórtico de estilo neoclásico colocado en 1757. A la derecha de la portada se eleva la estrecha y airosa torre del Santísimo, originaria de 1300 y que, tras la reconstrucción posterior a 1939, adquirió un aire marcadamente italiano. Un gran rosetón acentúa la gran belleza asimétrica de la fachada.
   El interior es oscuro, rasgo propio del arte cisterciense, y está más cerca de románico en el uso de los vanos que el gótico, pródigo en amplios ventanales. El templo es de tres naves, la central más alta que las laterales. Las bóvedas que las cubren están sostenidas por pilares con columnas adosadas. En medio de la nave principal se encuentra el coro, con sillería gótica, y a lo largo de las naves laterales se abren numerosas capillas y dependencias. La capilla de San Pedro, de estilo plateresco, está cerrada por una reja de Juan Francés (1532). Tras ella, la puerta de San Valero da paso al claustro, de configuración claramente gótica y rodeado de estancias como la capilla de la Concepción (1509), plateresca y con bóveda policromada; el Museo Catedralicio, que exhibe piezas de arte religioso de gran interés: la Claustra, especie de claustro primitivo de factura románica; la librería del Cabildo y la hermosa puerta del Jaspe, por la que se retorna al interior del templo. Entre las capillas restantes, destacan la de la Anunciación, cuya portada combina los estilos mudéjar, gótico y plateresco, y la de San Marcos. El contiguo altar de Santa Librada es renacentista y alberga la urna con las reliquias de la santa.
   Es de gran belleza y singularidad la llamada sacristía de las Cabezas*, una estancia de grandes dimensiones, profusamente decorada en todos sus paños y bóveda. Posee grandes medallones en los que se representan bustos de sibilas y profetas, separados por pilastras que se rematan en capiteles, y la gran bóveda de cañón, en la que destacan rosetones en los que hay talladas cabezas humanas, todas diferentes, con la maestría y expresividad que proyectó su diseñador, Alonso de Covarrubias, y la talla de Martín de Vadoma. En total cuenta con 304 cabezas que representan al Papa, el emperador, cardenales, canónigos, figuras relevantes de la ciudad y otros personajes de la época. Enfrente se encuentra la capilla de las Reliquias, con una hermosa reja forjada por Hernando de Arenas y la estancia profusamente decorada con tallas, pinturas y orfebrería, entre las destacan la custodia procesional de plata y la Anunciación de María pintada por El Greco.
   De las restantes capillas, la de San Juan y Santa Catalina es la que ha despertado en el visitante de Sigüenza mayor expectación. Fue primero ábside de la catedral y panteón de obispos y, desde el siglo XV, panteón de la familia de los Arce. En ella se encuentra "la más hermosa estatua yacente del mundo", como la calificó Ortega y Gasset, y la obra de arte que identifica a Sigüenza sobre todo lo demás: el sepulcro del Doncel Martín Vázquez de Arce*, muerto a los 25 años de edad, cuando en 1486 combatía a los moros en la conquista de Granada. Rodeado de tumbas familiares, sus padres en una de ellas, todas estatuas yacentes, el Doncel parece indolentemente vivo y eternizado en actitud meditativa, la mirada lejana, un segundo antes enfrascada en la lectura del libro que tiene abierto entre las manos, el codo apoyado en un haz de laureles y a sus pies, un pajecillo afligido que se sostiene sobre el yelmo guerrero. El artista ha trabajado con primor todos los detalles logrando una casi hiperrealismo escultórico: el hábito militar, la cota de malla, la armadura de cuero, la esclavina atada al cuello, la cruz de Santiago en el pecho ... El autor es desconocido para la historia. Además del enterramiento de los padres del Doncel, don Fernando de Arce y doña Catalina de Sosa, en el centro de la capilla, es muy interesante el del hermano, don Fernando, adosado al muro, de estilo plateresco muy decorado.
   La Capilla Mayor ocupa el fondo de la nave principal y se cierra con una obra maestra de rejería de 1628, debida a Domingo de Zialceta. El altar mayor es de 1609 y realizado por Giraldo de Melo en estilo manierista castellano en madera policromada. En el centro de la nave se alza el coro, construido por orden y financiación del cardenal González de Mendoza entre 1488 y 1491. La sillería, de estilo gótico, está profusamente decorada en los respaldos, destacando la de los asientos altos con motivos geométricos y la silla episcopal coronada por el escudo del Cardenal Mendoza y el pináculo y bellas tallas en el respaldo que representan a unos ancianos dialogando como contraste pacífico a las escenas de lucha del asiento, trabajo atribuido a Mateo Alemán.

Enlace a la Entrada anterior de Sigüenza*:
32. SIGÜENZA* (I), Guadalajara: 19 de julio de 2005.

domingo, 21 de febrero de 2010

32. SIGÜENZA* (I), Guadalajara: 19 de julio de 2005.

1. SIGÜENZA, Guadalajara. Uno de los flancos de la Plaza Mayor.

2. SIGÜENZA, Guadalajara. Vista general de la Plaza Mayor con el Ayuntamiento al fondo y arranque de la calle Mayor.

3. SIGÜENZA, Guadalajara. Otra vista de la Plaza Mayor.

4. SIGÜENZA, Guadalajara. Callejuela desde la calle Mayor.

5. SIGÜENZA, Guadalajara. La calle Mayor con la Catedral al fondo.

6. SIGÜENZA, Guadalajara. Portada de la Iglesia de Santiago.

7. SIGÜENZA, Guadalajara. Detalle de la Portada de la Iglesia de Santiago.

8. SIGÜENZA, Guadalajara. Casa típica en la calle Mayor.

9. SIGÜENZA, Guadalajara. Vista General del Castillo.

10. SIGÜENZA, Guadalajara. Otra vista del Castillo.

11. SIGÜENZA, Guadalajara. Antiguo patio de armas del Castillo.

12. SIGÜENZA, Guadalajara. Otra vista del interior del Castillo.

13. SIGÜENZA, Guadalajara. Otra visión del interior del Castillo.

14. SIGÜENZA, Guadalajara. Portada de la Iglesia de San Vicente.

15. SIGÜENZA, Guadalajara. Casa típica en la calle Travesaña Alta.

SIGÜENZA* (I), provincia de Guadalajara: 19 de julio de 2005.
   Es ejemplo vivo de lo que fueron las antiguas ciudades españolas. Un casco histórico bien conservado, importantes monumentos medievales y renacentistas, excelente gastronomía, lugar de vacaciones por sus suaves veranos ..., todo ello hace de Sigüenza una ciudad turística de las interesantes del país y centro de una comarca rica en lugares históricos y monumentales.
   Frente a la fachada sur de la catedral se abre la Plaza Mayor, mandada construir por el cardenal Mendoza en 1494. Es un espacio con mucho carácter, con soportales en uno de los lados, y conformado por edificios de finales del siglo XV y principios del XVI. Al fondo se alza el Ayuntamiento (siglo XVI), que tiene tallados en piedra diversos escudos de la ciudad.
   Ascendiendo por la Calle Mayor en dirección al castillo, sale al paso la Iglesia de Santiago, con portada románica del siglo XII, aunque el interior, cuidadosamente restaurado, fue transformado en el siglo XVI. Fue la iglesia conventual a las monjas clarisas, que tuvieron al lado su convento hasta la guerra civil de 1936.
   Frente a Santiago arranca la Travesaña Alta, en cuyo inicio se alza la Iglesia de San Vicente, originaria de 1156 y también muy rehecha. Conserva, igual que la anterior, la portada románica, mientras que en el interior se puede ver la talla gótica policromada de un Cristo del siglo XV.
   Desde la plazuela de la Cárcel se alcanza el Castillo, que corona la ciudad en el lugar donde estuvieron sucesivamente el castro ibérico, un castrum romano, la ciudadela visigoda y la alcazaba musulmana. Fue después residencia episcopal y tuvo diversas ampliaciones, especialmente en los siglos XIV, XVI y XVII, para caer después en un largo que lo puso al borde de la absoluta ruina. La última gran restauración, acometida en 1976, se produjo para transformarlo en el que sigue siendo su uso vigente: un acogedor Parador de Turismo.

sábado, 20 de febrero de 2010

31. GUADALAJARA* (I), capital: 19 de julio de 2005.

1. GUADALAJARA, capital. Fachada de la Iglesia de San Nicolás el Real.

2. GUADALAJARA, capital. Patio de los Leones del Palacio del Infantado.

3. GUADALAJARA, capital. Detalle de los arcos mixtilíneos del Patio de los Leones del Palacio del Infantado.

4. GUADALAJARA, capital. Portada del Palacio del Infantado.

5. GUADALAJARA, capital. Fachada del Palacio del Infantado.

6. GUADALAJARA, capital. Galería exterior del Palacio del Infantado.

7. GUADALAJARA, capital. Vista de la Fachada del Palacio del Infantado.

8. GUADALAJARA, capital. Patio del Palacio de Antonio Mendoza.

9. GUADALAJARA, capital. Detalle del Patio del Palacio de Antonio Mendoza.

10. GUADALAJARA, capital. Fachada de la Concatedral de Santa María la Mayor.

GUADALAJARA* (I), capital de la provincia: 19 de Julio de 2005.
   Por su cercanía a Madrid, a la que ha servido de descongestión urbana, Guadalajara se ha reedificado con numerosas urbanizaciones, dando la impresión de una ciudad recién hecha y, sin embargo, tiene una larga e intensa historia de la que han quedado algunos monumentos señeros para dar fe de lo que fue.
   Por la calle Mayor se llega a la Iglesia de San Nicolás el Real, de estilo barroco jesuítico, con un buen retablo y el sepulcro en alabastro de don Rodrigo Campuzano, cuya imagen escultórica guarda cierto parentesco artístico con el Doncel de Sigüenza.
   Al final de la calle Miguel Fluiters, que parte del lado norte de la Plaza Mayor, está el Palacio del Infantado, declarado monumento en 1914. Es el edificio emblemático de Guadalajara y, además, alberga el Museo Provincial, el Archivo Histórico Provincial, la Casa de la Cultura y la Biblioteca Pública. Se construyó a finales del siglo XV, cuando el gótico se hace flamígero y parece que no hay dudas de que fuera su arquitecto Juan Guas, auxiliado por Enrique Egas en la decoración y la colaboración de Lorenzo Trillo. Hay quien asegura que esto es un error histórico y que la obra es de Lorenzo Vázquez. Podría ser lógico, ya que Vázquez es el arquitecto "de cabecera" de la familia Mendoza, autor en Guadalajara del palacio Mendoza, convertido en Instituto de Enseñanza Media, y del palacio de Cogolludo. Sin embargo, las obras de Vázquez son más italianizantes que el estilo general y decorativo de este palacio del Infantado, en el que la inspiración mudéjar apunta a Juan Guas. Fue don Íñigo López de Mendoza, segundo duque del Infantado, quien mandó hacer la obra; el quinto duque la reformó a finales del siglo XVI, añadiendo altura al patio y cambiando las ventanas por balcones, con lo que el renacimiento vino a armonizar con el gótico isabelino del amante del mudéjar Juan Guas. La reforma del siglo XVI incluyó también las pinturas de los techos de los salones bajos, pero éstas y los artesonados y casi todo el palacio se deterioraron bastante durante la guerra civil.
   La fachada es de piedra tallada en puntas de diamante, coronada por la galería de dobles arcos rebajados que el quinto duque cegó y la restauración volvió a abrir. La portada es gótica, rematada por el escudo de los Mendoza, sostenido por dos gigantes barbudos. En el interior se distribuyen las estancias alrededor del Patio de los Leones, de doble galería gótica en los órdenes dórico y corintio con arcos mixtilíneos. En el palacio de alojó Francisco I, rey de Francia, cuando era llevado prisionero tras la batalla de Pavía. Se dice que el duque lo acogió con tal lujo y comodidad que el emperador le llamó al orden porque "así nos se trataba a un prisionero". En uno de los salones del palacio se casó Felipe II con Isabel de Farnesio.
   Contiguo a la Iglesia de la Piedad se alza el antiguo Palacio de Antonio Mendoza, hijo menor del primer duque del Infantado. Fue posteriormente utilizado como convento, más tarde como colegio de doncellas nobles y finalmente como instituto de enseñanza media. El edificio se debe a Lorenzo Vázquez (principios del siglo XVI) y posee un bello patio plateresco y una escalera principal con artesonado renacentista.
   Al oeste del casco histórico se encuentra la Concatedral de Santa María la Mayor, construida sobre una antigua mezquita mudéjar, de la que se conserva dos portadas y el minarete transformado en torre. El pórtico es del siglo XVI y el resto del XVII, época en la que el templo fue profundamente rehecho. En su interior, de tres naves, destaca el retablo de Francisco Mir, de estilo clasicista.