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martes, 7 de junio de 2011

248. SAN CEBRIÁN DE MAZOTE (I), Valladolid: 30 de junio de 2006.

1. SAN CEBRIÁN DE MAZOTE, Valladolid. Torre-Espadaña de la Igl.

2. SAN CEBRIÁN DE MAZOTE, Valladolid. Vista exterior de la cabecera de la Igl.

3. SAN CEBRIÁN DE MAZOTE, Valladolid. Vista general de la Igl.

4. SAN CEBRIÁN DE MAZOTE, Valladolid. Placa relivaria de la Igl.

5. SAN CEBRIÁN DE MAZOTE, Valladolid. Vista general de la nave central de la Igl.

6. SAN CEBRIÁN DE MAZOTE, Valladolid. Capitel de la Igl.

7. SAN CEBRIÁN DE MAZOTE, Valladolid. Bóveda de una de las capillas de la Igl.

8. SAN CEBRIÁN DE MAZOTE, Valladolid. Vista de la nave central hacia los pies, de la Igl.

9. SAN CEBRIÁN DE MAZOTE, Valladolid. "El bosque" de columnas de la Igl.

10. SAN CEBRIÁN DE MAZOTE, Valladolid. Los arcos de herradura sobre las columnas marmóreas.

11. SAN CEBRIÁN DE MAZOTE, Valladolid. Uno de los ábsides de la Igl.

SAN CEBRIÁN DE MAZOTE (I), provincia de Valladolid: 30 de junio de 2006.
   A unos 10 km al noreste de Mota del Marqués, en San Cebrián de Mazote merece la pena visitar su bella iglesia* mozárabe del siglo X, reconstruida parcialmente en 1933.
   Nadie diría, al llegar al valle del Bajoz y acercarse a la iglesia mozárabe de San Cebrián* que, tras su aspecto de ermita desestructurada, se encuentra uno de los templos más antiguos e interesantes de España. Se trata de un edificio mozárabe construido en el siglo X por una comunidad de monjes cordobeses que utilizaron elementos de un recinto visigodo ya existente. El tempo dispone una estructura basilical con planta de tres naves separadas por arcos de herradura que se apoyan en columnas. Cabecera de tres capillas, y contraábside a los pies con bóveda gallonada de ladrillo. Excepcionales capiteles del siglo IX, de tipo corintio, que se ilustran con decoración vegetal y geométrica. Se cree que algunos pueden proceder del cenobio visigodo existente antes de la llegada de los monjes mozárabes.
   Los arcos de herradura modulan un espacio interior que, al concretarse en los ábsides, deslumbra por su radical concepción de la belleza. A la restauración del ambiente primitivo contribuye la desnudez y la policromía original recuperada (policromía que en las paredes imita tramos de ladrillos fingidos), así como los motivos vegetales y los escudos reales descubiertos en la techumbre de madera.
   Pero aquí no acaban las sorpresas deparadas por el templo. En uno de los ábsides despierta el interés la imagen de la Asunción, escultura en alabastro seguramente traída del monasterio de la Santa Espina antes de la Desamortización. Pudo ser esculpida a mediados del siglo XVI por Inocencio Berruguete. Y en una hornacina del crucero conmueve una hermosa Piedad, muy bien policromada y sumamente expresiva, tallada hacia el año 1500 por un artífice cuyo nombre se ignora. Completa el conjunto un deteriorado Cristo yacente del siglo XVII, obra de un artista próximo a Gregorio Fernández.

lunes, 5 de abril de 2010

58. MEDINA DEL CAMPO* (I), Valladolid: 23 de julio de 2005.

1. MEDINA DEL CAMPO, Valladolid. Vista general del Castillo de la Mota.

2. MEDINA DEL CAMPO, Valladolid. Tronera del Castillo de la Mota.

3. MEDINA DEL CAMPO, Valladolid. Portada de la Capilla del Castillo de la Mota.

4. MEDINA DEL CAMPO, Valladolid. Patio y Torre del Homenaje del Castillo de la Mota.

5. MEDINA DEL CAMPO, Valladolid. Portada de la Iglesia de San Miguel.

6. MEDINA DEL CAMPO, Valladolid. Plaza Mayor con el Ayuntamiento y Palacio Real al fondo.

7. MEDINA DEL CAMPO, Valladolid. Balcón plateresco de la Colegiata de San Antolín.

8. MEDINA DEL CAMPO, Valladolid. Portada de la Colegiata de San Antolín.

9. MEDINA DEL CAMPO, Valladolid. Retablo mayor de la Colegiata de San Antolín.

10. MEDINA DEL CAMPO, Valladolid. Bóvedas de la Colegiata de San Antolín.

11. MEDINA DEL CAMPO, Valladolid. Interior de la Colegiata de San Antolín.

MEDINA DEL CAMPO* (I), provincia de Valladolid: 23 de julio de 2005.
   A la sombra del Castillo de la Mota, la segunda ciudad vallisoletana en importancia económica es también una de las más monumentales de la provincia.
   La Plaza Mayor*, es el eje sobre el que ha girado siempre la vida comercial y urbana de Medina del Campo. Hacia su amplio espacio rectangular, provisto de soportales sobre los que se funden edificios de épocas muy distintas, asoman extraordinarias muestras de la historia ciudadana. En ella está la colegiata de San Antolín*, desde cuyo balcón plateresco solía decirse misa los días de mercado. De estilo gótico tardío, se erigió sobre un templo anterior por iniciativa de Juan Ruiz de Medina, obispo de Segovia, al comenzar el siglo XVI, y las obras finalizaron en 1635. En su interior, dispuesto a modo de grandioso salón con tres naves cubiertas por bóvedas estrelladas, destaca el retablo mayor (siglo XVII), de estilo plateresco. Las diferentes capillas* albergan obras de gran valor, especialment en la de la Concepción, donde se encuentra La Piedad, altorrelieve de Juan de Juni. Compartiendo la plaza con la Colegiata, el Ayuntamiento, es un interesante edificio barroco (siglo XVII), bien restaurado, con hermosas balconadas corridas y un elegante patio interior. Junto a él, un pequeño edificio corresponde al antiguo Palacio Real, conocido como el "Testamentario", ya que fue aquí donde Isabel la Católica dictó su última voluntad en 1504. Fue reformado en el siglo XVII y tiene ante sí el monumento que la ciudad dedicó a la reina.
   Ya al otro lado del río se alza la iglesia de San Miguel, del siglo XVI, sencilla obra de ladrillo con portada clasicista.
   Y, naturalmente, especial atención merece el emblemático castillo de la Mota*, imponente fortaleza gótico-mudéjar cuya construcción se finalizó, tras numerosas variaciones, en el siglo XV con los Reyes Católicos. Fue restaurado hacia el año 1940. Tras el foso y la primera muralla defensiva, flanqueada por torreones cilíndricos, se eleva a gran altura el recinto principal con la hermosa torre del homenaje. Entre las estancias de su interior, además del patio de armas, destacan la capilla y el tocador de la Reina. El edificio está regentado por la Junta de Castilla y León, que suele dedicarlo a actividades culturales.

jueves, 25 de marzo de 2010

57. TORDESILLAS* (I), Valladolid: 23 de julio de 2005

1. TORDESILLAS, Valladolid. Plaza Mayor con el Ayuntamiento en primer término.

2. TORDESILLAS, Valladolid. Iglesia de San Antolín.

3. TORDESILLAS, Valladolid. Palacio del Tratado.

4. TORDESILLAS, Valladolid. Fachada del antiguo palacio, del Monasterio de Santa Clara.

5. TORDESILLAS, Valladolid. Sala del Monasterio de Santa Clara.

6. TORDESILLAS, Valladolid. Cúpula de una de las salas del Monasterio de Santa Clara.

7. TORDESILLAS, Valladolid. Decoración de la armadura de la Iglesia del Monasterio de Santa Clara.

8. TORDESILLAS, Valladolid. Decoración mudéjar del intradós de un arco de herradura del Monasterio de Santa Clara.

9. TORDESILLAS, Valladolid. Vista general de la Iglesia del Monasterio de Santa Clara.

10. TORDESILLAS, Valladolid. Retablo de campaña de la Capilla de los Saldaña del Monasterio de Santa Clara.

11. TORDESILLAS, Valladolid. Vista general de la Iglesia del Monasterio de Santa Clara.

TORDESILLAS* (I), provincia de Valladolid: 23 de julio de 2005.
   Su intenso pasado de ciudad cortesana aún invade el presente de este importante nudo de comunicaciones que se alza junto al Duero.
   La visita al "asilo de princesas desventuradas", como denominó a Tordesillas el marqués de Lozoya, puede iniciarse en la Plaza Mayor*, bello espacio porticado del siglo XVII, de cuyo armónico urbanismo se ha dicho que posee "cadencia romana", aunque los balcones subrayan el carácter castellano.
   Por las calles de los Arqueros y San Juan, tras pasar ante nobles edificios, se alcanza la zona en la que, muy próximos, se reúnen la iglesia de San Juan, el palacio del Tratado, transformado en complejo cultural que incluye un centro de estudios hispano-lusos, y la iglesia de San Antolín, obra gótica del siglo XVI con bóvedas del siglo XVII. Esta última alberga desde hace unos años un museo de arte sacro en el que se han reunido obras de otros templos de la ciudad que permanecen cerrados -al igual que este mismo- al culto. Especial interés posee, en su interior, la capilla de los Alderete y su retablo con pinturas manieristas y magníficas esculturas de Juan de Juni.
   El descenso en dirección al río nos acerca a los jardines de Palacio. Por el paseo de Juan I, a la vista del Duero, se llega a la joya artística de la ciudad: el monasterio de Santa Clara**. Antiguo palacio de Alfonso XI, transformado en convento por Pedro I el Cruel, ha sido escenario de una intensa historia en la que resuenan los nombres de la secreta esposa del segundo monarca citado, María de Padilla, y el de Juana de Castilla, confinada en estas salas hasta su muerte en 1555. El conjunto es una obra maestra del mudéjar en la que destacan la fachada del antiguo palacio, con puerta adintelada y ornamental al gusto almohade; el bellísimo patio, los baños árabes y otras salas decoradas con yeserías moriscas. La iglesia, de una sola nave y con una capilla mayor cubierta por una monumental armadura, es de estilo gótico. En su interior, además de algunas muestras de arte románico, debe verse la capilla de los Saldaña (siglo XIV), donde se muestra un retablo de campaña del siglo XV. En 1991 concluyó una profunda restauración en la que se descubrieron bellísimos elementos del antiguo palacio.

miércoles, 24 de marzo de 2010

56. VALLADOLID** (II), capital: 22 de julio de 2005.

14. VALLADOLID, Capital. Retablo Mayor de la Iglesia de San Martín.

15. VALLADOLID, Capital. Iglesia de Santa María de la Antigua.

16. VALLADOLID, Capital. Fachada de la Catedral.

17. VALLADOLID, Capital. Interior de la Catedral.

18. VALLADOLID, Capital. Retablo Mayor de la Catedral.

19. VALLADOLID, Capital. Fachada de la Universidad.

20. VALLADOLID, Capital. Fachada del Colegio de Santa Cruz.

21. VALLADOLID, Capital. Imagen de Jesús Caído de la Iglesia de la Vera Cruz.

22. VALLADOLID, Capital. Ábside de la Iglesia del Convento de San Benito el Real.

23. VALLADOLID, Capital. Plaza Mayor.

24. VALLADOLID, Capital. Interior de la Iglesia de Santiago.

25. VALLADOLID, Capital. Retablo de la Epifanía de la Iglesia de Santiago.

VALLADOLID** (II), capital de la provincia y de la comunidad: 22 de julio de 2005.
   En la calle de San Martín, nos encontramos la iglesia de San Martín, uno de los templos más antiguos de la ciudad y del que en la reconstrucción de principios del XVII se conservó la torre románica (siglo XIII). En su interior se custodia La Piedad (también llamada La Quinta Angustia), talla procesional de Gregorio Fernández.
   Al sur de la calle de San Martín, aparece la iglesia de Santa María la Antigua*, un templo románico del siglo XIII reconstruido en el XIV en estilo gótico, y del que sorprende su torre** románica de planta cuadrangular, con cuatro cuerpos, abiertos los tres superiores por airosos ventanales, y rematada en forma piramidal. Junto con el pórtico del lado septentrional, cuyas arquerías se alzan sobre columnas triples con capiteles esculpidos, son los elementos supervivientes de la obra original. El interior, de tres naves, es ya plenamente gótico y está desprovisto de las riquezas que en otro tiempo tuvo.
   La Catedral*, encargada por Felipe II a Juan de Herrera en 1578 e iniciada en 1582, no se ha terminado nunca. El proyecto original, planteado para sustituir a la colegiata gótica de Santa María, cuyas ruinas exteriores pueden verse en la inmediata plaza de la Universidad, contemplaba un templo grandioso. Pero la lentitud de su ejecución y la falta de recursos materiales desembocaron en la obra inacabada que hoy puede verse, pese a que en su construcción intervinieron maestros de la talla de Alberto Churriguera. La amalgama poco afortunada de estilos se percibe ya en la fachada, clasicista en su nivel inferior y barroca en el superior, al igual que la anexa torre octogonal sobre la que, para mayor dislate, se colocó en 1923 una desproporcionada estatua del Sagrado Corazón.
   El interior del templo, de tres naves divididas por amplísimos pilares, permite calibrar la pureza de líneas y la grandiosidad espacial del proyecto herreriano, aunque al poco de iniciar el recorrido se imponga la frustrante sensación de lo inconcluso. Es de destacar, con todo, la Capilla Mayor, presidida por un bello retablo* manierista de Juan de Juni (siglo XVI), trasladado de la cercana iglesia de la Antigua, y algunas obras escultóricas y cuadros que decoran las capillas laterales.
   Cercana a la Catedral aparece la plaza presidida por la estatua de Cervantes, y en la que destaca la fachada barroca de la Universidad, con una recargadísima portada (siglo XVIII) decorada por la familia Tomé con diversos símbolos y alegorías académicas. La construcción original pertenecía al gótico tardío, pero fue ampliada en el siglo XVIII (fachada) y, de nuevo, a principios del XX y aún en 1968. En el interior, la base de los muros está profusamente cubierta con cerámica talaverana de Juan Ruiz de Luna (1954).
   Por la calle de la Librería se llega al colegio de Santa Cruz*. Fue fundado en 1483 por el cardenal don Pedro González de Mendoza y, aunque concebido por su arquitecto, Lorenzo Vázquez de Segovia, según cánones góticos, su hermosa portada es uno de los primeros ejemplos del arte plateresco, al igual que el patio interior, reconstruido en 1603 y provisto de una elegante impronta renacentista. Entre sus estancias, además de la pequeña capilla donde se guarda el espléndido Cristo de la Luz*, de Fernández (1612), destacan el salón de actos (la llamada Aula Triste) y la biblioteca, cuyas soberbias puertas no pueden franquearse si no es con un permiso especial. Sus estantes barrocos albergan gran cantidad de manuscritos e incunables, así como unos 13.000 volúmenes impresos entre los siglos XVI y XIX.
   La iglesia de la Vera Cruz, templo penitencial barroco del siglo XVI que custodia algunos pasos procesionales de Gregorio Fernández.
   Cercano a la Plaza Mayor está el Monasterio de San Benito el Real*, en la calle de igual nombre, ocupa el lugar donde estuviera el alcázar-palacio del rey Juan I. Fundado a finales del siglo XIV, se convirtió dos siglos después en el convento benedictino más importante de España. La iglesia, construida entre 1499-1515 en estilo gótico, está precedida de un poderoso y severo pórtico rematado por Gil de Hontañón hacia 1569. En su interior se impone la sobriedad de las tres amplias naves cerradas por bóvedas de crucería. Adosadas a la iglesia se encuentran las dependencias monacales, ampliadas en los siglos XVII y XVIII, y en la parte posterior se abre un notable patio de estilo herreriano construido por Rivero Rada (siglo XVI). Precisamente en este pario, totalmente restaurado y con añadidos modernos que le proporcionan más luz, abrió sus puertas en mayo de 2002 el Museo de Arte Contemporáneo Español Patio Herreriano. Se trata de una apuesta vanguardista que permite contemplar las tendencias y obras de los principales artistas nacionales desde 1918 hasta nuestros días. Destacan entre otras, las obras de Ángel Ferrant, Miquel Navarro, Juan Barjola, Eduardo Chillida o Juan Miró.
   Cerca de San Benito encontramos la Plaza Mayor*. Este espacioso y animado núcleo de la vida vallisoletana debe su actual disposición a la reconstrucción impulsada por Felipe II en 1561, tras el voraz incendio que asoló la ciudad, y su ordenación a base de soportales se extendió a la zona colindante. En el flanco norte de su trazado rectangular (fue la primera plaza de esas características construida en España) se alza el Ayuntamiento. Frente a éste, se halla el teatro Zorrilla y, entre ambos, ocupando el centro de la plaza, la estatua del fundador de la ciudad, el conde Ansúrez.
   Finalmente encontramos la Iglesia de Santiago, templo del gótico tardío (siglo XVI), parcialmente enmascarado por añadidos posteriores, que es la sede de la Cofradía de las Siete Palabras. Entre las valiosas obras de su interior destaca el retablo de la Epifanía* (siglo XVI), de Alonso de Berruguete.

Enlace a la Entrada anterior de Valladolid**:
55. VALLADOLID** (I), capital: 22 de julio de 2005.

martes, 23 de marzo de 2010

55. VALLADOLID** (I), capital: 22 de julio de 2005.

1. VALLADOLID, Capital. Fachada de la Iglesia del Convento de San Pablo.

2. VALLADOLID, Capital. Ventana de esquina del Palacio de los Pimentel.

3. VALLADOLID, Capital. Imagen de San Cristóbal, de Alonso de Berruguete del Museo Nacional de Escultura.

4. VALLADOLID, Capital. Entierro de Cristo de Juan de Juni, del Museo Nacional de Escultura.

5. VALLADOLID, Capital. Escultura de San Antonio penitente de Martínez Montañés, del Museo Nacional de Escultura.

6. VALLADOLID, Capital. Cristo Yacente de Gregorio Fernández, del Museo Nacional de Escultura.

7. VALLADOLID, Capital. Entierro de Cristo del Museo Nacional de Escultura.

8. VALLADOLID, Capital. Belén napolitano del Museo Nacional de Escultura.

9. VALLADOLID, Capital. Capilla funeraria del Colegio de San Gregorio.

10. VALLADOLID, Capital. Fachada del Colegio de San Gregorio.

11. VALLADOLID, Capital. Detalle de la fachada del Colegio de San Gregorio.

12. VALLADOLID, Capital. Paso procesional del Museo Nacional de Escultura.

13. VALLADOLID, Capital. Otro paso procesional del Museo Nacional de Escultura.

VALLADOLID** (I), capital de la provincia y de la comunidad: 22 de Julio de 2005.
   La ciudad del Pisuerga, es una urbe pujante, con un importante legado monumental disperso entre sus modernizadas calles. Posee numerosos museos, entre ellos algunos de visita imprescindible. Destaca también como importante centro industrial, universitario, comercial y administrativo.
   La parte septentrional del casco histórico es la que reúne mayor número de casas palaciegas. En la calle de las Cadenas de San Gregorio, cercana a la plaza de San Pablo está la llamada casa del Sol, construida en la primera mitad del XVI, con una bella portada plateresca en la que un gran astro remata el escudo nobiliario del conde de Gondomar. Junto a ella se levanta uno de los más hermosos monumentos vallisoletanos, el colegio de San Gregorio**. Ejemplo señero del gótico hispano-flamenco, fue construido entre 1484 y 1496 a iniciativa de fray Alonso de Burgos como centro docente de teología. Su espléndida portada**, cuyo estilo hace suponer que es obra de Gil de Siloé, está concebida a modo de estandarte profusamente decorado con motivos heráldicos y escenas simbólicas, es una pieza maestra del llamado estilo isabelino.
   Y otro tanto puede decirse del armonioso patio*, actualmente en proceso de rehabilitación, en torno al que se disponen las principales dependencias interiores: atribuido a Juan Guas, está formado por un claustro de dos pisos, con arcos rebajados sobre esbeltas columnas helicoidales en el nivel inferior y una preciosa galería superior de ventanales calados delicadamente ornamentada, al igual que el friso que recorre la cornisa bajo salientes gárgolas. Comunicando ambas plantas se dispone en dos tramos la gran escalera* gótico-renacentista con artesonados mudéjares. Merece la pena visitar la capilla funeraria de Fray Alonso, en el extremo izquierdo de San Gregorio, obra de Juan Guas y Juan de Talavera. En ella la labor decorativa queda patente de forma soberbia en la tribuna del coro y el órgano.
   Este magnífico marco arquitectónico ha albergado desde 1933, al Museo Nacional de Escultura** con una importante colección de obras de los siglos XIII al XVIII. Sin embargo, debido a las tareas de restauración que sufre en estos momentos el edificio, sus fondos han sido trasladados provisionalmente al palacio de Villena, cuya austera fachada se abre justo enfrente de San Gregorio. La nueva sede del museo data del siglo XVI y perteneció, en su tiempo, a la princesa de Éboli. En su interior se exponen, principalmente, tallas en madera policromada de tema religioso, procedentes en su mayoría de antiguos conventos afectados por las desamortizaciones del siglo XIX.
   A continuación del colegio de San Gregorio, presidiendo la amplia plaza homónima, se levanta la iglesia del convento de San Pablo*, con su bellísima fachada** de estilo gótico isabelino, verdadera filigrana en piedra en cuya realización, iniciada a finales del siglo XV, intervino Simón de Colonia, si bien la parte superior clasicista, corresponde al XVII. El interior del templo es de una sola nave, con capillas abiertas entre los contrafuertes. Además de dos destacables portadas góticas en ambos extremos del crucero, acoge varias esculturas de Gregorio Fernández, entre ellas un espléndido Cristo yacente*, con cavidad en el pecho para guardar la Sagrada Forma el día de Jueves Santo.
   A la misma plaza de San Pablo se asoma el antiguo palacio de los Pimentel, sencillo edificio renacentista con una hermosa ventana plateresca haciendo esquina. Es la sede de la Diputación Provincial y en él nació Felipe II. El zaguán está decorado con escenas de la historia de la ciudad en azulejería talaverana de J. Ruiz de Luna (1939-1940). Completando la magnificencia de la plaza, frente a la iglesia de San Pablo se alza el que fuera Palacio Real, actual sede de la Capitanía General, un edificio reconstruido en el siglo XVII del que destaca sobremanera su espacioso patio principal.