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domingo, 4 de noviembre de 2012

432. BELEÑA (I), Salamanca: 18 de septiembre de 2007.

1. BELEÑA, Salamanca. Monumento de San Cristóbal.

BELEÑA (I), provincia de Salamanca: 18 de septiembre de 2007.
   Es ésta una pequeña población de la Tierra de Alba, en la Vía de la Plata.
   De esta villa hemos escogido su original escultura pétrea de San Cristóbal, obra contemporánea de Ángel González, singular por estar el Niño Jesús a horcajadas en una posición cuasi imposible.

domingo, 10 de julio de 2011

253. LA ALBERCA** (I), Salamanca: 30 de junio de 2006.

1. LA ALBERCA, Salamanca. Visión de una de las plazas del pueblo.

2. LA ALBERCA, Salamanca. Una calle de la población charra.

3. LA ALBERCA, Salamanca. Crucero de la Plaza Mayor.

4. LA ALBERCA, Salamanca. Vista general de la Plaza Mayor.

5. LA ALBERCA, Salamanca. Detalle del Crucero.

6. LA ALBERCA, Salamanca. Exterior de la Igl. de Ntra. Sra. de la Asunción.

7. LA ALBERCA, Salamanca. Púlpito de piedra de la Igl. de Ntra. Sra. de la Asunción.

8. LA ALBERCA, Salamanca. Retablo barroco de la Igl. de Ntra. Sra. de la Asunción.

9. LA ALBERCA, Salamanca. Retablo del Cristo del Sudor, en la Igl. de Ntra. Sra. de la Asunción.

10. LA ALBERCA, Salamanca. Retablo Mayor de la Igl. de Ntra. Sra. de la Asunción.

11. LA ALBERCA, Salamanca. Imagen de Sta. Ana, la Virgen María y el Niño Jesús de la Igl. de Ntra. Sra. de la Asunción.

12. LA ALBERCA, Salamanca. Otro rincón de la villa salmantina.

LA ALBERCA** (I), provincia de Salamanca: 30 de junio de 2006.
   La arquitectura popular de su apiñado caserío, el mantenimiento de las costumbres de gran tipismo y la amenidad del entorno hacen de este famoso rincón salmantino, calificado desde 1940 como conjunto artístico nacional, un lugar cuya vista nunca defrauda.
   El caserío de La Alberca, que en su conjunto compone una extraordinaria muestra de arquitectura popular, ha sufrido en los últimos años algunas modificaciones, entre ellas la prolongación de la calle principal hacia la plazuela que preside el crucero, recientemente remodelada. Nuevas construcciones, que con mayor o menor fortuna se esfuerzan en respetar las características constructivas y en cuyos bajos se suceden las tiendas para turistas, se levantan en la entrada. Pero enseguida salen al paso rincones que mantienen toda su belleza y en los que, con infinitas variantes, se repiten los usos arquitectónicos propios de la zona: casas de tres plantas sobre bases de granito y fachadas con entramados de madera cuyos huecos se compactan con piedras, barro o argamasa. Los distintos niveles se disponen en saliente, de modo que los grandes voladizos y aleros de los edificios apiñados se juntan muchas veces en la altura y las calles empedradas quedan envueltas en una peculiar atmósfera de luces y sombras. Las ventanas, balcones y solanas, cerradas por balaustradas de madera o, más recientemente, de hierro, suelen estar tupidas de flores. En los pétreos dinteles va grabada la fecha de construcción, junto a diversos signos destinados a dejar pública constancia de la fe cristiana de sus moradores, acaso porque todo en el ambiente recuerda la disposición de las antiguas juderías o también los arrabales de algunos núcleos islámicos.
   Inevitablemente, nuestro deambular ha de conducirnos hacia la bellísima Plaza Mayor*, porticada en tres de sus flancos en torno al excéntrico crucero, que se alza sobre una columna labrada con símbolos de la Pasión y coronada por una cruz de doble faz: de un lado se efigia el Crucificado, del otro a la Virgen. Bajo los soportales se abren recintos, bares, tiendas y, a la derecha, la sencilla Casa Consistorial.
   Contigua a este centro de vida diaria y festiva, la iglesia preside un irregular espacio en el que pueden verse algunas de las fachadas más artísticas. El templo, es en lo fundamental, obra del siglo XVIII, con dos portadas y robusta torre. En uno de sus muros, a buena altura y en lo que al parecer antes fue un osario, se abre una capillita entre nichos enrejados que custodian sendas calaveras. Es un rincón ligado al culto a las ánimas. En el interior, de tres naves cubiertas por bóvedas, son piezas singulares el púlpito granítico (siglo XVI), con relieves polícromos restaurados recientemente, y la talla en madera del Cristo del Sudor, obra vallisoletana de 1571 que preside uno de los retablos barrocos.
   Por lo demás, no hay otro orden para recorrer el laberíntico escenario de La Alberca que no sea el de dejarse llevar por la atracción de mil detalles hacia rincones como el llamado Barrio Nuevo, o los que se contemplan en la Calle Llana o en la del Chorrito. Téngase en cuenta que esos y otros lugares, el caserío en su totalidad, adquieren una magia especial en los días lluviosos y, más aún, cuando los baña el fulgor violeta del atardecer.

martes, 5 de julio de 2011

252. SANTUARIO DE LA PEÑA DE FRANCIA* - El Cabaco (I), Salamanca: 30 de junio de 2006.

1. SANTUARIO DE LA PEÑA DE FRANCIA - El Cabaco, Salamanca. Interior de la Capilla de la Blanca.

2. SANTUARIO DE LA PEÑA DE FRANCIA - El Cabaco, Salamanca. Imagen primitiva de la Virgen.

3. SANTUARIO DE LA PEÑA DE FRANCIA - El Cabaco, Salamanca. Torre de la Iglesia.

4. SANTUARIO DE LA PEÑA DE FRANCIA - El Cabaco. Plaza del conjunto monacal.

5. SANTUARIO DE LA PEÑA DE FRANCIA . El Cabaco. Vista del ábside y torre de la Igl. del Monasterio.

6. SANTUARIO DE LA PEÑA DE FRANCIA - El Cabaco, Salamanca. Escultura contemporánea con las impresionantes vistas de la Sierra de Francia al fondo.

7. SANTUARIO DE LA PEÑA DE FRANCIA - El Cabaco, Salamanca. Interior de la Igl. del conjunto monacal.

8. SANTUARIO DE LA PEÑA DE FRANCIA - El Cabaco, Salamanca. Vista del interior de la Igl. del Santuario.

9. SANTUARIO DE LA PEÑA DE FRANCIA - El Cabaco, Salamanca. Imagen de la Virgen.

SANTUARIO DE LA PEÑA DE FRANCIA* - El Cabaco (I), provincia de Salamanca: 30 de junio de 2006.
   Los orígenes del santuario de la Peña de Francia, al que se llega tras un sinuoso recorrido que va ganando rápidamente altura, se remontan a 1434, fecha en la que el caballero francés Simón Vela encontró en la cima la imagen de la Virgen y construyó una pequeña capilla.
   Tres años más tarde los dominicos se hicieron cargo del lugar y levantaron la iglesia, el convento y la hospedería, que son los edificios que componen el conjunto monumental que aún puede verse, además de la plaza (siglo XVIII), presidida por un rollo jurisdiccional, y la capilla de la Blanca (siglo XVI), alzada sobre la cueva donde apareció la imagen. La iglesia, erigida en torno a la primitiva capilla y precedida de una torre y una portada del siglo XVIII, es gótica en su interior. En el altar mayor se venera a la patrona, una talla polícroma de finales del siglo pasado dentro de la cual se conservan restos de la primitiva imagen. Son extraordinarias las vistas panorámicas que se contemplan desde los diversos miradores de la cima hacia los cuatro puntos cardinales.

domingo, 3 de julio de 2011

251. CIUDAD RODRIGO** (III), Salamanca: 30 de junio de 2006.

27. CIUDAD RODRIGO, Salamanca. Portada del Palacio de los Castro.

28. CIUDAD RODRIGO, Salamanca. Fachada de la Casa de los Vázquez.

29. CIUDAD RODRIGO, Salamanca. Cabecera de la Igl. de San Isidoro.

30. CIUDAD RODRIGO, Salamanca. Portada de la Capilla de las Franciscanas Descalzas.

31. CIUDAD RODRIGO, Salamanca. Vista lateral de la Igl. de San Agustín.

32. CIUDAD RODRIGO, Salamanca. Patio interior del Palacio de los Águila.

33. CIUDAD RODRIGO, Salamanca. Otra vista del patio del Palacio de los Águila.

34. CIUDAD RODRIGO, Salamanca. Fachada del Palacio de los Águila.

35. CIUDAD RODRIGO, Salamanca. Ruinas del Cvto. de San Francisco.

36. CIUDAD RODRIGO, Salamanca. Capilla de los Águila del Cvto. de San Francisco.

CIUDAD RODRIGO** (III), provincia de Salamanca: 30 de junio de 2006.
Casas nobles, palacios y templos
   Próxima a la Catedral, la plaza del Conde es un noble rincón de la ciudad que, en un corto tramo, reúne el palacio de Moctezuma, mansión del siglo XVIII ligada a los descendientes del emperador mexicano y convertida desde 1984 en la Casa de la Cultura; el palacio de los Castro*, del siglo XVI, hoy perteneciente a los condes de Montarco, provisto de una original portada plateresca, entre columnas salomónicas coronadas por leones, y un elegante patio interior; y el palacio de los Condes de Alba de Yeltes, poderosa construcción clasicista del siglo XVI reformada en el siglo XVIII, no ha mucho restaurada y sede de una institución bancaria. Bordeando este edificio, desde la inmediata calle de Madrid, animada arteria comercial, podemos acercarnos a contemplar la hermosa portada angular, adornada con blasones, de la casa de los Soria-Sotomayor, más conocida como casa de las Cuatro Calles, del siglo XVI, para después desembocar en la rúa del Sol, que viene a ser una prolongación de la Plaza Mayor por su flanco septentrional. En ella, cerca de la plaza, está la neoclásica capilla de la Orden Tercera Franciscana, construida al parecer sobre un antiguo solar de los templarios, y un poco más adelante, especialmente en el cruce con la calle de los Gigantes, aún salen al paso otras nobles mansiones.
   Continuando por la calle de los Gigantes se desemboca en la de Dámaso Ledesma, donde merece una detenida contemplación la casa de los Vázquez, del siglo XVI, actual edificio de Correos, cuya portada, dispuesta en ángulo mediante un arco levemente abocinado, está decorada con un alfiz de delicada factura y, en la parte superior, un ventanal con balaustrada. Labradas rejerías protegen sus ventanas laterales. Enfrente, la iglesia de San Agustín* es un templo tardogótico (siglo XVI), perteneciente al desaparecido convento de agustinos, que alberga una estatua del santo y diversos blasones en sus recios muros. Guarda interesantes enterramientos en su interior. Detrás del edificio de Correos, en la plaza de Cristóbal de Castillejo, dedicada al poeta renacentista nacido en el lugar, se encuentra la iglesia parroquial de San Isidoro o de San Pedro, que aunque mal restaurada conserva parte de la primitiva cabecera románico-mudéjar (siglo XII), mantenida en la reconstrucción gótica llevada a cabo en el siglo XVI. Al otro lado de la plaza, la capilla de las Franciscanas Descalzas posee una portada barroca (1739).
   Merodeando por el viejo barrio de Santiago, algunas de cuyas calles llevan nombres de viejos oficios y ofrecen una perspectiva más humilde de la ciudad, aún podemos acercarnos, en dirección a la muralla, al hospital de la Pasión, del siglo XVI, fundado por los Reyes Católicos sobre una antigua sinagoga. Ya de retorno hacia el punto de partida, a través de la plaza de Cervantes, sobre uno de cuyos flancos levanta su fachada barroca el antiguo cuartel de Artillería, actualmente escuela-hogar, el recorrido puede culminar en otra joya del riquísimo patrimonio mirobrigense: el palacio de los Águila*, calle de Juan Arias, 2, actual propiedad de los marqueses de los Altares. Se trata de un edificio plateresco (siglos XVI y XVII), con hermosas ventanas y un elegante alfiz en la fachada, un espléndido patio de dos cuerpos y un Calvario de Juan de Juni en la capilla.
   Por último, fuera del recinto amurallado, hacia el norte, la iglesia de San Andrés, construida en la época de la repoblación (siglo XII), conserva dos portadas románicas, de la que es especialmente interesante la meridional. No muy lejos, el convento de San Francisco, del siglo XVI, destruido durante la guerra de la Independencia, mantiene parte de sus muros y la capilla de los Águila, con bóvedas góticas.

Enlace a la Entrada anterior de Ciudad Rodrigo**:
250. CIUDAD RODRIGO** (II), Salamanca: 30 de junio de 2006.

lunes, 20 de junio de 2011

250. CIUDAD RODRIGO** (II), Salamanca: 30 de junio de 2006.

11. CIUDAD RODRIGO, Salamanca. Plaza del Buen Alcalde.

12. CIUDAD RODRIGO, Salamanca. Fachada de la Capilla de Cerralbo.

13. CIUDAD RODRIGO, Salamanca. Lateral de la Capilla de Cerralbo.

14. CIUDAD RODRIGO, Salamanca. Torre de la Catedral.

15. CIUDAD RODRIGO, Salamanca. Relieve de la Catedral.

16. CIUDAD RODRIGO, Salamanca. Capitel del Claustro de la Catedral.

17. CIUDAD RODRIGO, Salamanca. Capitel sin columna del Claustro de la Catedral.

18. CIUDAD RODRIGO, Salamanca. Capitel historiado del Claustro de la Catedral.

19. CIUDAD RODRIGO, Salamanca. Más capiteles del Claustro de la Catedral.

20. CIUDAD RODRIGO, Salamanca. Claustro y Torre de la Catedral.

21. CIUDAD RODRIGO, Salamanca. Puerta de Amayuelas de la Catedral.

22. CIUDAD RODRIGO, Salamanca. Puerta de las Cadenas de la Catedral.

23. CIUDAD RODRIGO, Salamanca. Friso escultórico de la Puerta de las Cadenas de la Catedral.

24. CIUDAD RODRIGO, Salamanca. Bajorrelieves de la Puerta de las Cadenas de la Catedral.

25. CIUDAD RODRIGO, Salamanca. Otro detalle más de la Puerta de las Cadenas de la Catedral.

26. CIUDAD RODRIGO, Salamanca. Ventanal de la Catedral.

CIUDAD RODRIGO** (II), provincia de Salamanca: 30 de junio de 2006.
Hacia la Catedral
   Camino de la Catedral, por la calle del Cardenal Pacheco, queda a la derecha la singular plaza del Buen Alcalde, cuyos soportales, algunos bajo edificios dieciochescos, se disponen en torno a una fuente. Al lado, la capilla de Cerralbo* (siglos XVI y XVII) es un monumental templo de estilo herreriano coronado por una gran cúpula con cimborrio. Alberga destacables retablos del siglo XVII, en madera de nogal, y el mausoleo del último marqués de Cerralbo, con una escultura orante de M. Benlliure.
   La contigua y arbolada plaza de San Salvador, o Isabelina, hacia la que abren sus fachadas el neogótico palacio de la Marquesa de Cartago (siglo XX) y la casa de los Miranda, de sobria elegancia renacentista (siglo XVI), es un apacible espacio presidido por la silueta de la Catedral**, sin duda el principal monumento mirobrigense.
   Fue iniciada en torno a 1165 y en conjunto responde a la transición del románico al gótico, aunque con muchas pérdidas (entre ellas, dos torres), reformas y añadidos posteriores. Hacia la plaza del Salvador da la portada de las Cadenas (siglo XII), enmarcada exteriormente por columnas estriadas con góticos remates y protegida por un arco que acoge las cuatro arquivoltas de la puerta y, sobre ella, cinco bajorrelieves románico-bizantinos. Más arriba, fuera del arco, discurre a modo de friso una galería gótica profusamente decorada y compuesta por arquerías bajo las que se muestran 12 relieves escultóricos, principalmente de personajes del Antiguo Testamento. No es mucha su calidad artística, pero el conjunto impresiona. Junto a esta portada, sobresale la capilla del Pilar (siglo XVIII) y, tras ella, tres espléndidos ventanales románicos. A los pies del templo, tras la fría fachada flanqueada por la torre neoclásica (obra de Juan de Sagarvinaga, siglo XVIII), ambas con visibles huellas de bombardeos, se esconde el pórtico del Perdón* (siglos XII y XIII), de un románico arcaizante probablemente inspirado en el pórtico de la Gloria compostelano. Una imagen sedente de la Virgen, con el Niño en una mano y una flor en la otra, preside el parteluz, mientras que en las jambas se efigia un Apostolado, y tanto el tímpano como las arquivoltas presentan escenas del Nuevo Testamento, en torno a la Coronación de la Virgen. Se abre aún, en el lado norte del crucero, la llamada puerta de Amayuelas, de disposición general semejante a la de las Cadenas, aunque con menor abundancia decorativa y, como elemento característico, un arco inferior compuesto por cinco lóbulos. Al lado puede verse otro arco ciego, polilobulado y decorado con pequeñas cabezas.
   El interior, de tres naves, más alta la central, con crucero y ábsides, se alza sobre pilares provistos de valiosos capiteles y se cubre con bóvedas de crucería. Los magníficos ventanales** de las naves laterales, que son las que conservan más huellas románicas, muestran una riquísima decoración. En los arranques de la bóveda próxima al crucero aparecen diversas esculturas, entre ellas un San Francisco que se considera una de las primeras respresentaciones del santo de Asís. La Capilla Mayor, que ocupa el ábside de la nave central, es obra de Gil de Hontañón (siglo XVI) y está presidida por una talla de La Asunción, de Juan de Mena. El coro, aunque trunca la perspectiva del templo, es una pieza gótico-plateresca destacada. La sillería fue esculpida por Rodrigo Alemán (1498-1502) y presenta detalles profanos en las misericordias (parte posterior de los asientos) y curiosas figuras en las paciencias o reposabrazos. Diversos retablos barrocos, un altar de alabastro del siglo XVI y numerosos sepulcros se distribuyen por las capillas y las naves. Desde la nave izquierda se pasa al claustro, formado por dos galerías de base románico-gótica (son las que se quedan a la izquierda de la entrada), y otras dos del gótico tardío. En las primeras abundan los capiteles esculpidos, algunos con deliciosos detalles, y es curioso el ventanal al que le falta una columna, nunca construida por encontrarse debajo un pozo. En las dependencias claustrales se abrió a finales de 1992 un pequeño museo.

Enlace a la Entrada anterior de Ciudad Rodrigo**:
249. CIUDAD RODRIGO** (I), Salamanca: 30 de junio de 2006.

domingo, 19 de junio de 2011

249. CIUDAD RODRIGO** (I), Salamanca: 30 de junio de 2006.

1. CIUDAD RODRIGO, Salamanca. Puerta de la Colada

2. CIUDAD RODRIGO, Salamanca. Castillo desde el exterior del recinto amurallado.


3. CIUDAD RODRIGO, Salamanca. Puerta de la Colada desde el interior.

4. CIUDAD RODRIGO, Salamanca. Castillo.

5. CIUDAD RODRIGO, Salamanca. Puente Romano.

6. CIUDAD RODRIGO, Salamanca. Verraco de la Plaza del Castillo.

7. CIUDAD RODRIGO, Salamanca. Casa de la Cadena.

8. CIUDAD RODRIGO, Salamanca. Antiguas Audiencia y Cárcel en la Plaza Mayor.

9. CIUDAD RODRIGO, Salamanca. Casa de los Cueto.

10. CIUDAD RODRIGO, Salamanca. Ayuntamiento.

CIUDAD RODRIGO** (I), provincia de Salamanca: 30 de junio de 2006.
   En el interior de su recinto por completo amurallado, la ciudad que refundara el conde Rodrigo González posee un amplísimo conjunto monumental de extraordinario interés, acaso insuficientemente valorado. Gozan de gran fama los Carnavales del Toro, únicos en su género.
   Pocas ciudades españolas de sus mismas dimensiones pueden ofrecer al visitante un paisaje urbano con tanta variedad y riqueza artística como Ciudad Rodrigo. Es cierto que acaso falte ese monumento u obra cimera que con su sola presencia es capaz de crear a su alrededor un foco de interés tan poderoso que incluso acaba transfigurando la mediocridad circundante. En contrapartida, la sensación que aquí acaba imponiéndose es la de que esta ciudad, concretamente su casco antiguo, forma un retablo de infinitas y preciosas piezas finamente engarzadas en la maravilla del conjunto. Un lugar para detenerse.
La muralla, el castillo y la Plaza Mayor
   La primera y monumental sorpresa de una ciudad que guarda muchas es, sin duda, el extenso recinto amurallado* alzado alrededor de todo el casco antiguo y que, con los fosos, parapetos, falsabragas y demás fortificaciones que le preceden, confiere a Ciudad Rodrigo una imagen inconfundible. La muralla de forma elíptica y más de 2 km de longitud, conserva algún tramo de época romana, aunque en su mayoría es una obra medieval (siglo XII) del alarife gallego Juan Cabrera. Inicialmente construida a base de guijarros y argamasa, fue modificada y reforzada en sucesivas ocasiones, sobre todo bajo el reinado de Felipe V, época en la que se realizaron los sistemas defensivos exteriores y se rebajó la altura del conjunto. Hoy su parte superior se ha convertido en un agradable paseo, bien acondicionado en algunos de sus tramos y con excelentes miradores.
   Siete puertas, construidas y restauradas en diferente épocas, constituyen otros tantos sugerentes pasadizos hacia el interior del recinto urbano. Por la de la Colada, situada al oeste, se accede al promontorio sobre el que se eleva el castillo*, mandado construir por Enrique II de Trastámara (siglo XIV). Con su perfil almenado y la cuadrada torre del homenaje, está perfectamente restaurado y funciona como parador turístico. A sus pies, el puente romano, también reconstruido varias veces a lo largo de los siglos, tiende sus arcos sobre el curso del Águeda completando una singular perspectiva exterior de la ciudad. En la misma plaza del Castillo, un tosco verraco de piedra, de unos 2.500 años de antigüedad, atestigua un remoto poblamiento celtíbero.
   Por la calle de la Colada, tras pasar ante la fachada, con una hermosa ventana haciendo esquina, de la casa de la Cadena (siglo XVI), se llega a la Plaza Mayor, que tiene en su acusada irregularidad uno de sus principales atractivos. Espacio público por excelencia, entre los edificios que la forman destacan, en la parte baja (número 16), la antigua audiencia y cárcel, obra del siglo XVIII, y, en la esquina con la calle de Madrid, la llamada casa de los Cueto* (siglo XVI), de fachada finamente ornamentada. Al fondo, en ángulo, el Ayuntamiento* es un palacete renacentista del siglo XVI, con pórtico y galería de arcos carpaneles entre esbeltos torreones blasonados y decoración plateresca. Fue reconstruido por Joaquín de Vargas en 1923, fecha en la que también se le añadió el ala lateral, en lograda imitación estilística.