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La continuación de Burguillos Viajero

sábado, 26 de marzo de 2011

220. AGUILAR DE CAMPÓO* (I), Palencia: 26 de junio de 2006.

1. AGUILAR DE CAMPÓO, Palencia. Vista del Castillo.

2. AGUILAR DE CAMPÓO, Palencia. Una de las portadas y Torre de la Ermita de Sta. Cecilia.

3. AGUILAR DE CAMPÓO, Palencia. Plaza Mayor o de España.

4. AGUILAR DE CAMPÓO, Palencia. Fachada de la Colegiata de San Miguel.

5. AGUILAR DE CAMPÓO, Palencia. Detalle de la Torre de la Colegiata de San Miguel.

6. AGUILAR DE CAMPÓO, Palencia. Imagen de la Virgen María de la Colegiata de San Miguel.

7. AGUILAR DE CAMPÓO, Palencia. Sepulcro de la Colegiata de San Miguel.

8. AGUILAR DE CAMPÓO, Palencia. Nave central de la Colegiata de San Miguel.


9. AGUILAR DE CAMPÓO, Palencia. Casona blasonada.

AGUILAR DE CAMPÓO* (I), provincia de Palencia: 26 de junio de 2006.
   Situada en las proximidades del gran pantano que remansa las aguas del Pisuerga y los pies de la peña Aguilón, esta villa del norte palentino, declarada conjunto histórico-artístico, es cabecera de una comarca con numerosos atractivos monumentales -sobre todo, iglesias románicas- y paisajísticos.
   El núcleo urbano se centra en torno a la Plaza Mayor, también llamada de España, un espacio porticado al que las galerías acristaladas proporcionan un aspecto norteño. En ella se levanta la colegiata de San Miguel, obra gótica del siglo XIV, con portada románica y torre herreriana. Alberga los mausoleos de los marqueses de Aguilar (siglo XVI), con sus estatuas orantes; el sepulcro del Arcipreste del Soto y un magnífico retablo mayor de estilo burgalés. En la sala capitular, la sacristía y otras dependencias se exponen valiosas tallas románicas y diversas piezas artísticas que componen un interesante museo parroquial. Además de los edificios con buenas fachadas de sillería que pueden verse en la propia plaza, otras casonas nobles, eclesiásticas y civiles, muestran sus blasones, lemas heráldicos, aleros saledizos e interesantes detalles escultóricos en diversas calles de la villa.
   Al norte del casco urbano, próxima a las ruinas del castillo roquero, se halla la ermita de Santa Cecilia, del siglo XII, provista de una grácil torre y adornada en su interior con extraordinarios capiteles* esculpidos; entre ellos uno, de labra excepcional, que representa la Matanza de los Inocentes.
Junto al río quedan restos de la obra medieval del convento de Santa Clara, mientras que la portada de la iglesia románica de San Andrés se ha instalado en el cementerio. Pueden verse también en torno a la villa varios lienzos y entradas de la antigua muralla medieval, sobre todo la puerta de Reinosa, con inscripciones hebreas que recuerdan la existencia de una importante comunidad judía.
   En las afueras se encuentra el monumento más representativo de la localidad: el monasterio de Santa María la Real*. Es un edificio de estilo cisterciense (siglos XII y XIII), con añadidos de épocas posteriores y muy bien restaurado durante los últimos años por iniciativa de una asociación privada, encabezada por el dibujante y arquitecto José María Pérez Peridis.
   Entre las diferentes estancias que lo integran sobresalen el espléndido claustro de estilo cisterciense, concluido a principios del siglo XIII; la iglesia, de tres naves sobre pilares de columnas adosadas, y la sala capitular, también del románico de transición y cubierta por una bóveda de crucería. La mayoría de los valiosos capiteles historiados que decoraban las columnas se encuentran en el Museo Arqueológico Nacional de Madrid.
   El monasterio se ha convertido en un centro cultural que incluye un museo dedicado al románico, un instituto de enseñanza media, talleres de formación artística. En una de sus salas se muestra una interesante colección de maquetas de los principales monumentos románicos de la comarca.

viernes, 25 de marzo de 2011

219. HIJOSA DE BOEDO (I), Palencia: 26 de junio de 2006.

1. HIJOSA DE BOEDO, Palencia. Galería porticada de la Igl. de San Martín.

2. HIJOSA DE BOEDO, Palencia. Torre y Galería porticada de la Igl. de San Martín.

3. HIJOSA DE BOEDO, Palencia. Torre de la Igl. de San Martín.

HIJOSA DE BOEDO (I), provincia de Palencia: 26 de junio de 2006.
   Situada en el valle de Boedo, y a mitad de camino entre Osorno la Mayor y Herrera de Pisuerga, nos encontramos a Hijosa de Boedo, pedanía perteneciente al municipio de Santa Cruz de Boedo.
   Destaca la iglesia parroquial de San Martín, cuya fábrica de estilo románico data de finales del siglo XII o comienzos del siglo XIII.

jueves, 24 de marzo de 2011

218. TÁMARA DE CAMPOS (I), Palencia: 26 de junio de 2006.

1. TÁMARA DE CAMPOS, Palencia. Espadaña de la Ermita del Castillo.

2. TÁMARA DE CAMPOS, Palencia. Torre de la Igl. de San Hipólito y Espadaña de la Ermita del Castillo.

3. TÁMARA DE CAMPOS, Palencia. Exterior del ábside de la Igl. de San Hipólito.

4. TÁMARA DE CAMPOS, Palencia. Exterior de la Igl. de San Hipólito.

TÁMARA DE CAMPOS (I), provincia de Palencia: 26 de junio de 2006.
   Desde Frómista, un breve desvío hacia el sureste en plena Tierra de Campos nos acerca a Támara.
   Las proporciones casi catedralicias de la iglesia de San Hipólito*, gótica (siglo XIV) con torre herreriana (1614), contrastan con la parquedad de la hoy semidespoblada aldea, que sin duda conoció tiempos más vivos, como demuestran, además del templo, algunos restos de la cerca amurallada y la ermita románica del Castillo (siglo XII), a la que se atribuye un origen templario.
   El interior de la iglesia parroquial, de tres naves sobre amplios pilares, es gótico isabelino. En él destacan, a los pies, el coro sobre arcos carpaneles (obra atribuida a Simón de Colonia), con sillería y una bella puerta talladas en nogal (siglo XV), el púlpito gótico, la reja de la Capilla Mayor con remate plateresco (siglo XVI) y dos retablos.

miércoles, 23 de marzo de 2011

217. FRÓMISTA* (I), Palencia: 26 de junio de 2006.

1. FRÓMISTA, Palencia. Exterior de la Igl. de San Martín.

2. FRÓMISTA, Palencia. Una de las portadas de la Igl. de San Martín.

3. FRÓMISTA, Palencia. Otra de las portadas de la Igl. de San Martín.

4. FRÓMISTA, Palencia. Grupo de canecillos sobre la portada principal de la Igl. de San Martín.

5. FRÓMISTA, Palencia. Otro grupo de canecillos sobre la portada principal de la Igl. de San Martín.

6. FRÓMISTA, Palencia. Otra visión del exterior de la Igl. de San Martín.

7. FRÓMISTA, Palencia. Nave central y Capilla Mayor de la Igl. de San Martín.

8. FRÓMISTA, Palencia. Capitel de decoración vegetal del interior de la Igl. de San Martín.

9. FRÓMISTA, Palencia. Nave lateral de la Igl. de San Martín.

10. FRÓMISTA, Palencia. Cúpula de la Igl. de San Martín.

11. FRÓMISTA, Palencia. Maqueta del estado de la Igl. de San Martín anterior a la restauración de 1896-1904.

12. FRÓMISTA, Palencia. Visión de una nave lateral de la Igl. de San Martín.

13. FRÓMISTA, Palencia. Capitel historiado del interior de la Igl. de San Martín.

14. FRÓMISTA, Palencia. Vista de la nave central de la Igl. de San Martín.

15. FRÓMISTA, Palencia. Exterior de la Igl. de San Martín.

16. FRÓMISTA, Palencia. Canecillos y capiteles del ábside de la Igl. de San Martín.

17. FRÓMISTA, Palencia. Detalle del ábside de la Igl. de San Martín.

18. FRÓMISTA, Palencia. Torre de la Igl. de San Pedro.

19. FRÓMISTA, Palencia. Portada principal de la Igl. de San Pedro.

20. FRÓMISTA, Palencia. Exterior de la Igl. de San Pedro.

21. FRÓMISTA, Palencia. Otra visión del exterior de la Igl. de San Pedro.

22. FRÓMISTA, Palencia. Vista general de la Igl. de San Pedro.

23. FRÓMISTA, Palencia. Torre de la Igl. de Sta. Mª del Castillo.

24. FRÓMISTA, Palencia. Ábside de la Igl. de Sta. Mª del Castillo.

25. FRÓMISTA, Palencia. Portada principal de la Igl. de Sta. Mª del Castillo.

FRÓMISTA* (I), provincia de Palencia: 26 de junio de 2006.
   Pequeña localidad de la Tierra de Campos, situada en plena ruta compostelana y junto al trazado del Canal de Castilla. Es conocida, sobre todo, por su iglesia de San Martín, próxima al pueblo, sobresaliente prototipo del románico jacobeo.
   En consonancia con su papel como destacado núcleo jacobeo, que en la actualidad vuelve a revitalizarse, Frómista tuvo importantes instituciones para la acogida de peregrinos. Una de ellas, un antiguo hospital remozado y convertido en hostería, aún perdura en la plaza de San Telmo, presidida por la estatua del santo. Frente a ella se encuentra situada la iglesia de San Pedro, templo de profunda portada renacentista e interior gótico, donde se ha instalado un museo que alberga, entre otras obras de gran interés, un retablo con un Descendimiento, de escuela castellana, diversos lienzos de la escuela de Ribera y Mengs y tablas hispano-flamencas procedentes del retablo de Santa María del Castillo, que fue robado en 1981 y, poco después, recuperado. Esta iglesia, enclavada en la parte más alta del pueblo, es una construcción ojival de tres amplias naves separadas por pilares.
   Sin embargo, la joya artística de Frómista y, para algunos autores, de todo el románico castellano, es la iglesia de San Martín**, que se alza completamente exenta en la plaza del Obispo Almaraz, próxima al centro del pueblo. Fue erigida como templo de un monasterio benedictino fundado en el año 1066 por la esposa del rey Sancho III el Mayor de Navarra, doña Mayor, condesa de Castilla.
   La construcción probablemente se llevó a cabo en un corto período de tiempo durante las últimas décadas del siglo XI. Su planta y alzado reproducen, a la mitad de sus proporciones, los de la Catedral de Jaca, con un resultado tan armónico que se convirtió en modelo de otros muchos templos a lo largo de la ruta jacobea. El extraordinario estado de conservación actual responde a la minuciosa -y para algunos excesiva- restauración que, entre 1896 y 1904, dirigió el arquitecto Aníbal Álvarez. En el exterior (para su detallada contemplación no es desdeñable el uso de prismáticos), la elegante sobriedad queda patente en el armonioso juego de volúmenes que crean la disposición escalonada de las naves -más alta la central-, la cabecera con tres ábsides -también más sobresaliente el del centro-, el cimborrio octogonal sobre base cuadrada y las dos torres cilíndricas situadas a ambos lados de la portada principal. Contribuye poderosamente a la belleza del conjunto, además de los ventanales de medio punto abocinados y las cinco portadas, dispuestas simétricamente en los muros, la finísima decoración a base de líneas de impostas ajedrezadas (el llamado "taqueado jaqués", por su procedencia de la Catedral de Jaca), que recorren a diferente altura todo el templo rodeando externamente los arcos de portadas y ventanales y el trazado de las cornisas. Lo mismo cabe decir de los capiteles, labrados con motivos vegetales y figuras zoomórficas y humanas, y de la impresionante colección de canecillos, que, con variadísima imaginería, sin que falten las representaciones obscenas, sostienen los aleros. Algunos de ellos (los señalados con una R) corresponden a la restauración mencionada anteriormente.
   El interior, de tres naves y crucero no destacado en planta, se alza sobre pilares con columnas adosadas y está cubierto por bóvedas de medio cañón apoyadas sobre arcos de medio punto, en algunos casos doblados. Sobre la intersección del crucero con la nave central se alza una extraordinaria cúpula* de base cuadrada que, mediante trompas cónicas, se transforma en tambor octagonal. La desnudez del templo, presidido por un hermoso crucifijo protogótico (siglo XIII), permite concentrar la atención en los capiteles* decorados con variadas escenas históricas, míticas, bíblicas o moralizantes y, en otros muchos casos, con motivos vegetales. Sobre ellos, los correspondientes cimacios muestran igualmente una gran diversidad ornamental, de marcado carácter geométrico.
   La existencia de, al menos, dos talleres de artistas responsables de su ejecución -uno de formación clásica, inspirado en la escultura hispanorromana y con mayor creatividad, que trabajaría sobre todo en la parte de la cabecera, y otro, con buen dominio de la labra, pero de ejecución menos espontánea, en el resto del templo-, y la relación de esta obra escultórica con la de los monumentos primordiales del Camino de Santiago y del románico meridional francés han sido detalladamente estudiadas por diversos tratadistas. Sus conclusiones, aunque no siempre acordes, sí permiten en cambio afirmar que, tanto en lo arquitectónico como en lo escultórico, Frómista fue un centro receptor de poderosas influencias y, a su vez, impulsor de algunos de los principales rasgos que el románico desarrollaría no sólo en la Península, sino también al otro lado de los Pirineos.

martes, 22 de marzo de 2011

216. BÉJAR (I), Salamanca: 25 de junio de 2006.

1. BÉJAR, Salamanca. Retablo Mayor del Santuario de la Virgen del Castañar.

2. BÉJAR, Salamanca. Exterior de la Plaza de Toros.

3. BÉJAR, Salamanca. Estatua del Hombre de Musgo.

4. BÉJAR, Salamanca. Exterior de la Igl. de Santiago.

5. BÉJAR, Salamanca. Virgen de las Angustias de la Igl. de Sta. Mª la Mayor.

6. BÉJAR, Salamanca. Manguilla de la Igl. de Sta. Mª la Mayor.

7. BÉJAR, Salamanca. Órgano de la Igl. de Sta. Mª la Mayor.

8. BÉJAR, Salamanca. Capilla Mayor de la Igl. de Sta. Mª la Mayor.

9. BÉJAR, Salamanca. Ábside exterior de la Igl. de Sta. Mª la Mayor.

10. BÉJAR, Salamanca. Vista lateral de la Igl. de Sta. Mª la Mayor.

11. BÉJAR, Salamanca. Igl. del Salvador.

12. BÉJAR, Salamanca. Palacio Ducal.

13. BÉJAR, Salamanca. Interior de la Igl. de Santiago.

14. BÉJAR, Salamanca. Ayuntamiento en la Plaza Mayor.

15. BÉJAR, Salamanca. Museo Mateo Hernández.

16. BÉJAR, Salamanca. Torre de la Igl. de San Juan Bautista.

17. BÉJAR, Salamanca. Base de la Torre de la Igl. de San Juan Bautista.

18. BÉJAR, Salamanca. Vista de la Torre e Igl. de San Juan Bautista.

19. BÉJAR, Salamanca. Igl. de San Juan Bautista.

BÉJAR (I), provincia de Salamanca: 25 de junio de 2006.
   El río Cuerpo de Hombre riega esta pequeña ciudad, básicamente conocida por su industria textil. Es la cabecera de una zona montañosa con numerosos alicientes paisajísticos y deportivos.
   La alargada y estrecha trama urbana de Béjar, que en los últimos años se ha extendido hacia el este, tiene en la plaza de España, presidida en su centro por la estatua que representa a un hombre de musgo y flanqueada al sureste por un espacioso parque municipal, el punto de unión entre la ciudad nueva y los barrios tradicionales.
   El recorrido hacia el antiguo centro de la villa nos lleva por calles que, pese a las grandes transformaciones de décadas recientes, aún muestran destacables edificios de finales del siglo XIX o principios del XX, algunos con hermosos adornos cerámicos en las fachadas. A la entrada de la Plaza Mayor, porticada en dos de sus lados, se encuentra el Ayuntamiento, con una hermosa fachada renacentista (siglo XVI), compuesta por dos galerías con arcos de medio punto, sobre columnas con capiteles esculpidos, y decorada con medallones y escudos. Fue cárcel y alhóndiga antes de ser restaurado, sobre todo interiormente, para su actual cometido.
   Frente a él se levanta la iglesia del Salvador, de origen románico-ojival (siglo XIII), aunque muy ampliada (naves y torres) en los siglos XIV y XVI, y reconstruida en su interior tras el incendio que la asoló en 1936. La cabecera, con un gran ábside en forma de tambor que interiormente acoge la Capilla Mayor, es cuanto queda de la obra primitiva.
   Al otro lado de una pequeña zona ajardinada, se extiende el Palacio Ducal*, levantado por los Zúñiga a mediados del siglo XVI sobre los restos del alcázar musulmán. Utilizado desde hace años como instituto, ha sido muy transformado, si bien mantiene, tanto en su adusta fachada exterior, flanqueada por cubos, como en el señorial patio interior, con una elegante escalera y una fuente plateresca en uno de sus lados, el trazado y los adornos heráldicos de la construcción renacentista.
   A partir del palacio, siguiendo hacia el oeste, nos adentramos en el casco antiguo* de la ciudad, declarado todo él conjunto histórico-artístico en 1974. Está rodeado por los lienzos que aún se conservan de la muralla medieval, de la que pueden verse dos puertas de arcos apuntados, y reúne algunos edificios de noble aspecto, principalmente en torno a la iglesia de Santa María la Mayor. Este templo, el más importante de Béjar, data de la época de la repoblación (siglo XIII), período del que conserva la cabecera románico-mudéjar, en ladrillo, siendo obra posterior la torre, gótico-renacentista y de piedra de sillería, y ya del siglo XVI el cuerpo superior de ésta última y la única nave. Posee en su Capilla Mayor, cubierta por bóveda de cañón, un retablo barroco (siglo XVII), y en otra capilla el grupo escultórico de la Virgen de las Angustias.
   No muy lejos, próxima a la muralla y restaurada recientemente para evitar su completa ruina, está la iglesia de Santiago, conocida también como la Antigua, ya que data del siglo XII. Es un sencillo templo románico de mampostería, con ábside blanqueado, una pequeña torre, y deteriorados enterramientos románico-góticos en su interior. Junto a las murallas, un agradable parque de reciente creación, invita a recorrer los restos de las fortificaciones, con buenas vistas panorámicas.
   Tras retornar a la Plaza Mayor, por estrechas callejuelas se accede a la plazuela de Martín Mateo, donde la antigua iglesia de San Gil, que conserva parte de su estructura gótica (siglo XV), después de cumplir diversos cometidos, acoge el Museo Mateo Hernández. Además de esculturas del artista bejarano (1884-1949) al que está dedicado, en él pueden verse una colección pictórica de maestros flamencos y holandeses del siglo XVII, pintura española y francesa de los siglos XIX y XX, y otras obras procedentes del antiguo convento de San Francisco.
   Cerca se halla la iglesia de San Juan Bautista, del siglo XIII (ábside románico y poderosa torre exenta cimentada sobre la roca), aunque también muy reformada. Destacan en el interior la techumbre con artesonado mudéjar, el retablo, del primer barroco, y el enterramiento con escultura orante del canónigo Bartolomé López Dávila (siglo XVII).
   Desde muchos puntos de la ciudad es visible, sobre una loma del monte Mario, la singular silueta de la moderna iglesia del Pilar (siglo XX), precedida de una gran escalinata de acceso y con un airoso porte de inspiración neorrománica.
   En la salida a Salamanca, un camino a la derecha conduce a la finca conocida como El Bosque*, singular espacio provisto de un palacete, estanque, fuentes y, sobre todo, un hermoso jardín renacentista. Fue acondicionado a mediados del siglo XVI como residencia estival de los duques de Béjar con una marcada influencia italiana. En sentido opuesto, a través de un tupido paraje de castaños, con zonas de recreo y excelentes miradores, se llega al santuario de la Virgen del Castañar (siglos XVII y XVIII), donde en un camarín barroco se venera a la patrona de la ciudad y la comarca.
   Muy cerca se encuentra la que pasa por ser la plaza de toros más antigua de España: el edificio actual data de 1720, pero sustituyó a otro anterior, de madera y de forma cuadrangular, que ya existía en 1667.